Nomofobia: cuando dependo totalmente de mi teléfono móvil

05 Septiembre 2017

 ¿No eres capaz de salir de casa sin el móvil? ¿Te angustia el hecho de que este se quede sin batería? ¿Llevas siempre tu cargador encima por si acaso? Si tal es tu dependencia al móvil tal vez sufras nomofobia.

Es indiscutible que las nuevas tecnologías nos han facilitado la vida. Sin embargo, un uso inadecuado de las mismas puede convertir lo que antes era una ventaja en todo un problema.

Aunque son pocas las personas que sufren una verdadera adicción a los móviles, sí es cierto que tenemos determinados hábitos poco saludables que nos pueden llevar, en un futuro, a sufrir nomofobia.

¿Cómo sé si sufro nomofobia?

La nomofobia no se da de un día para otro.

Esta más bien es una consecuencia de determinados hábitos poco sanos como puede ser recurrir al móvil cada vez que nos encontramos en una situación donde no nos sentimos cómodos (una entrevista de trabajo, hacer cola, esperar por un amigo).

En ocasiones, el móvil se convierte en un compañero que evita que nos sintamos solos en una situación en la que lo estamos. Como cuando vamos en el autobús o tenemos que esperar en un sitio por alguien.

Sin embargo, esto puede empeorar y hacer que nos refugiemos en el móvil para aliviar un malestar emocional, para consultar mensajes o correos aun cuando no nos ha llegado nada o para ser incapaz de no responder a un mensaje cuando llega.

Con estas premisas, podemos establecer algunos parámetros que te permitirán darte cuenta si estás cerca de sufrir lo que conocemos como nomofobia:

Realizas consultas repetitivas e impulsivas de manera inconsciente para comprobar si ha llegado un mensaje o un correo electrónico.

Si el móvil se apaga porque se queda sin batería o si no hay conexión a internet te supone un drama porque te sientes automáticamente aislado.

Eres el primero en publicar lo que piensa, lo que hace y lo que te pasa.

Además, te mantienes alerta ante el número de likes que pueden recibir tus publicaciones lo que aumenta tu necesidad de compartir tus vivencias.

A veces crees escuchar el sonido de llegada de un mensaje cuando en realidad no te ha llegado nada.

Cuando estás con amigos siempre tienes el móvil en la mano. A veces, no eres capaz de seguir la conversación, ya que estás hablando con alguien por este medio.

Estamos más conectados, pero también más solos

La causa por la que puedes sufrir nomofobia es porque necesitas participar de esa conexión que nos han brindado las tecnologías.

Ahora da igual que nuestra familia o amigos estén en la otra punta del mundo. Con un simple mensaje, llamada o videollamada podemos comunicarnos sin problemas porque ¡no hay barreras!

Sin embargo, a pesar de estar más conectados también nos sentimos más solos.

Ya no es necesario salir a la calle para encontrar pareja, ni siquiera para ir a la compra. Es más, si trabajas desde casa, incluso no te hace falta salir para tener que trabajar.

Pero, ¿es real la vida que uno vive a través de estos dispositivos? ¿El móvil suple una conversación cara a cara?

Experimentamos una vida poco real

La persona con nomofobia siempre publica su vida en redes sociales, pero también siempre está pendiente de las de los demás.

Sin embargo, lo que ve puede que no sea real.

Muchas parejas que cuelgan fotos rebosantes de felicidad están pasando por una gran crisis.

Ese amigo que no hace más que colgar frases positivas puede que tenga una fuerte depresión.

Todo lo que vemos en las redes sociales es lo que los demás nos quieren enseñar. Pero, ¿y lo que hay en realidad detrás?

Cuando una persona sufre nomofobia compara su vida con la de los demás y se siente mal porque mientras unos están haciendo puenting o visitando Nueva York ella está en el sofá de su casa viendo el móvil.

No lo puede evitar. No puede dejar de ver el móvil.

Aunque posiblemente lo que esté viendo no sea real, puede que haya photoshop en las imágenes, que sean sacadas de internet o que sean de años anteriores.

Una persona con nomofobia sufre mucho y, si no soluciona su adicción al móvil, puede terminar padeciendo episodios de ansiedad y estrés más graves que pueden derivar en una depresión.

Dejemos de depender tanto de los teléfonos móviles. La vida no se experimenta a través de un dispositivo.

Por: Agencias 

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