Señor director:

Cuando el teniente Mateo Ogando, FF.AA., sintió el ruido de palas mecánicas tumbando las casas de sus vecinos, escuchando voces y gritos desesperados, salió de su humilde vivienda hecha de remiendos (propia de un militar honrado), y fue hacia donde estaba la policía. Alzó las manos y preguntó con voz desconcertada: ¿qué es lo que pasa?… Como respuesta, un tiro en la frente. Nunca supo por qué razón le quitaron la vida. Ese domingo a las 3:30 a. m., una mujer perdía a su esposo y seis niños quedaban en la orfandad.

Leí con mucho agrado su disposición de construir el malecón de Nagua y quisiera por mi experiencia como oriundo e ingeniero civil que soy, hacerle una pequeña aclaración: en la pasada administración se comenzó la construcción del mismo con el más mínimo criterio de que lo primero en este caso es salvaguardar la vida de los pobladores de Nagua, en vista de que se quiso afrontar como un todo el proyecto y se olvidaron que fruto del cambio climático, año por año los huracanes van a golpear más fuertemente las costas dominicanas con la secuela de daños que dejan a su paso.

Sabemos el interés que usted ha puesto en que se mejore la educación dominicana, pero quien la dirija debiera ser alguien cuya experiencia esté vinculada al tema educativo.

Señor director:

Sería bueno que Proconsumidor extienda sus acciones de supervisión y vigilancia a negocios como las envasadoras de GLP, que salvo un porcentaje muy reducido tienen arreglados los dispensadores y engañan sin piedad a los consumidores de ese artículo de primera necesidad.

“No digamos jamás la mentira, ni engañemos a nuestros papás, que no hay cosa más bella que un niño, cuando sabe decir la verdad”.

A ritmo de retro excavadoras, decenas de camiones de 13 metros y empresarios francomacorisanos socavaban el ayer caudaloso río Yuna en toda la zona de Hostos, a sabiendas de que los inoperantes funcionarios de Medio Ambiente conocen y actúan en connivencia con los depredadores.

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