Señor director:

Las máquinas tragamonedas, o tragacomidas, que es en sí su papel, son atrapadoras de adultos, adolescentes y niños para vaciarles los bolsillos y dejarlos sin la comida, pues la ansiedad generada por los vicios se traga los pesos que posean. Los primeros culpables de esa situación son las autoridades del sistema que, como se sabe, ni respetan ni se hacen respetar.

En el mes de junio del 2016, decido, junto a un empresario, comprar un solar para la construcción de edificios de apartamentos.

Señor director:

Con la asistencia de importantes personalidades de los distintos núcleos sociales, los retos del doctor Fidel Mejía Ramírez, recibieron cristiana sepultura con una dignidad que conmovió a todos los presentes.

Usted pidió “déjenme trabajar” de manera muy escueta, situación a la que ya nos tiene acostumbrados. Créame Sr. Presidente, lo hemos estado dejando trabajar desde hace 5 años, y no vamos a desconocer las obras que usted ha hecho; sin embargo, lo que queremos es que usted se dirija más ampliamente a la nación, pues ya no queremos escuchar de usted tan breves palabras... Así no dirige un estadista. En lugar de “déjenme trabajar”, queremos oír “déjenme investigar”, “déjenme accionar”, y “déjenme comunicarles las soluciones”, en temas tan trascendentales como la investigación de funcionarios correspondientes a su anillo presidencial que tienen cuentas que aclarar, hospitales y escuelas inauguradas que no trabajan como debe ser por falta de insumos, por nóminas abultadísimas, por caminos vecinales no terminados, por mencionar sólo dos de los más básicos servicios que requieren nuestras comunidades, pues la alimentación siempre estará por encima de todo.

Señor director:

Sin privilegio para nadie, el Ministerio Publico tiene el compromiso de presentar y defender ante un juez, las pruebas que posea contra uno o varios acusados de tal o cual delito. Esto viene a colación por el trascedente caso que cursa en la justicia contra un grupo de ejecutivos activos y no activos involucrados en el caso Odebrecht con casi cien millones de dólares de soborno para agenciarse contratos engañosos de infraestructuras.

Con preocupación e impotencia hemos ido observando como los sectores comprendidos entre las avenidas República de Colombia y Monumental han estado totalmente abandonados a su suerte, como si la población que en ella habitamos no fuese importante para el Estado, parece ser que se le ha dejado al sector privado con la construcción de viviendas y plazas y resulta que los jóvenes que tienen que ir a la universidad y al trabajo tienen que usar un transporte público muy malo y vejados en su dignidad de seres humanos.

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