El tema haitiano

12 Enero 2018

El problema que representa Haití para la República Dominicana es más grave de lo que muchos pueden pensar y se agrava con la actitud tímida del Gobierno frente al mismo y la petición de la Iglesia católica que aboga por una mayor comprensión y tolerancia ante los miles de haitianos que nos invaden pacíficamente.

La situación se torna inmanejable y ha dado pie a que muchos dominicanos se quieran arrogar el derecho de resolver a su manera un problema que es de Estado y que debe ser resuelto a través de los organismos correspondientes evitando así situaciones lamentables, impropias de una nación civilizada.

De hecho, ya se ha montado una profusa campaña anti haitiana por los medios electrónicos que busca exacerbar los ánimos de la población en contra de quienes empujados por la miseria de su país, tienen como primera y más cómoda opción atravesar nuestra vulnerable frontera para venir a buscar mejores condiciones de vida.

Este fenómeno migratorio se daría igual pero a la inversa, si las condiciones sociales, políticas y económicas de Haití fueran mejores que las nuestras y basta con recordar los miles de dominicanos que se iban en yola a Puerto Rico cuando la situación de la vecina isla era mejor, y aún con su desgracia, hay gente que se sigue embarcando hacia allá.

Con campañas de odio no se va a resolver el problema y es necesario que el Gobierno, la sociedad civil y las iglesias se reúnan en foros abiertos para ponderar posibles salidas dignas a una situación que preocupa a cualquier persona con sensibilidad social y amante de su país como debemos ser todos los dominicanos.

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