Con el nivel de deterioro que presentan muchos hospitales públicos, algunos de ellos emblemáticos como el Luis E. Aybar, de la capital, es imperativo que se destine a la salud del país, el próximo año, una mayor porción del Producto Bruto Interno como se hizo con la educación.

Pudiera darse el gran paso hacia un “Pacto por la salud” que, de manera gradual, fije mayores partidas del presupuesto del año que viene, y de los siguientes, para incrementar los procesos de remodelación y reequipamiento de los hospitales públicos más importantes.

Una de las grandes ventajas de la sociedad de hoy es la multiplicidad de medios de información. Cientos de miles a nivel global, lo que no significa que la sociedad pueda edificarse adecuadamente, porque solemos suministrar datos fragmentarios que no constituyen toda la realidad. Por eso, la población no comprende algunas cosas. Al decir de ciertos teóricos, no contribuimos adecuadamente a construir ciudadanía, que es una de las misiones de los comunicadores.

Quizás nada refleja mejor la realidad organizativa de una sociedad que la forma en que opera su sistema de transporte. Es una señal inequívoca del nivel en que opera la colectividad y las instituciones responsables del orden.

Según el Banco Mundial, en el país un tercio de los jóvenes de entre 15 y 24 años están desempleados. De otras fuentes se conoce que al menos 660 mil muchachos en esa franja de edades ni estudia ni trabaja, y que el 80% de los que tienen empleos trabajan en el sector informal, sin acceso a las prestaciones sociales y económicas que garantiza el sector formal de la economía. Todo eso pasa en un país que en el último decenio mantuvo crecimiento económico promedio anual del 6.7%.

Con la celebración ayer de elecciones legislativas, matizadas acciones de violencia y baja participación de votantes, Haití inició ayer un accidentado retorno hacia el orden constitucional, atascado desde 2011. La Policía haitiana reportó la muerte de al menos tres personas y 12 heridos durante una jornada de violencia que junto a problemas de organización impidió a unos 290 mil electores ejercer el sufragio.

Pareciera que lo “anormal” es lo que domina la agenda mientras que lo “normal” pasa desapercibido para todo el mundo, a pesar de lo que debiera pesar en la conciencia de todos los ciudadanos.

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