Lamentablemente, los principales obstáculos para la regularización de miles de ciudadanos haitianos provienen de su propio gobierno, carente de organización y de poner en práctica, por siglos, sistemas de orden social.

Una característica del ejercicio de poder en nuestro medio es que las cosas se hacen o no en función del empeño que se ponga en lograrlo, no necesariamente por lo que diga o no diga un texto legal. Es lo que llaman voluntad política. Cuando no se quiere aplicar una disposición por ir contra propósitos oficiales o partidarios cualquier legislación valdría poco. Recientemente, pudo verse que tampoco valen las voces disidentes ni los criterios de líderes de opinión si el empeño de una tendencia política es cambiar la Constitución. De una u otra forma, fueron muchos los entes doblegados y los torcimientos de voluntades los que precedieron a la última reforma.

Si el refrán que reza que la carga se arregla en el camino tiene aplicación en la actual situación o coyuntura que vive el país en materia migratoria, entonces habrá que esperar que a partir de esta semana se produzcan ciertos ajustes en el programa regulatorio que ejecuta el Gobierno.

Cuando mañana concluya el plazo para el registro en el Plan Nacional de Regularización de Extranjeros de los ciudadanos que residen en el país ilegalmente, no hay que ser muy visionario para prever que miles de los que deben acogerse al programa quedarán fuera. Por las filas crecientes que se observan en los centros de registro y por las quejas que allí se escuchan, es predecible que habrá situaciones.

La segunda mitad del siglo XX se convirtió en una cantera de héroes. Hay un acontecimiento, y una fecha, que hoy forma parte de la historia y está en los recuerdos imborrables de un expedicionario y los familiares de los demás participantes, que ya no están entre nosotros. Se trata del desembarco del 14 de junio de 1959, que se produjo en dos momentos.

No es de extrañar entonces que esos pueblos sean la sede de importantes grupos de extrema izquierda, pues las recurrentes huelgas y paros violentos en esas ciudades paralizan regiones enteras o ciudades con gran intercambio comercial.

Cuando en su reciente participación en el Almuerzo Semanal de Multimedios del Caribe el ministro de Energía y Minas, Antonio Isa Conde, dijo que “aquí tenemos que proteger más las aguas que el oro”, envió un interesante mensaje de cuál es su concepción sobre el tema minero.

Top