Ramón Núñez Ramírez: Magnífico desempeño macroeconómico 2016

10 Enero 2017

Tomando como referencia el marco macroeconómico, implícito en la elaboración de la Ley de Presupuesto General del Estado, y las proyecciones contenidas en el Programa Monetario para 2017, podemos concluir que la economía dominicana cerró el pasado año con un crecimiento real cercano a 6.3%, la más alta en toda la región, que la tasa de inflación a diciembre fue de 1.7%, mientras la depreciación del tipo de cambio fue de apenas 2.5%.

Prácticamente todos los sectores crecieron en 2016, pero los punteros fueron la explotación de minas y canteras, la construcción, los servicios financieros, el comercio, hoteles, bares y restaurantes y hasta el propio sector agropecuario, a pesar de los daños en la recta final de 2016 por efecto de las cuantiosas lluvias.

El saludable comportamiento del sector externo con un buen desempeño del turismo, zonas francas, remesas, exportaciones totales y un notable alivio en las importaciones, especialmente por la reducción de la factura petrolera, proyectan que al cierre de 2016 el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos se encuentre en el entorno de 1.7%-1.9% del PIB, uno de los más bajos en los últimos años.

La meta del Programa Monetario para 2016 proyectaba Reservas Internacionales Netas por un monto de US$5,259.7 millones, sin embargo al 28 de diciembre las RIN ascendieron a US$5,818.5 millones, mayores en 10.6% a las estimadas y mayores en 12% a las RIN a diciembre de 2015.

En término de la inflación, la acumulada diciembre 2015-diciembre 2016 fue de 1.70%, muy por debajo de la meta inferior del Programa Monetario para 2016 cuyo rango era de 4.0%±1.0%; por cierto se trata del nivel de inflación más baja en los últimos 33 años y el más bajo desde que en 2012 la Junta Monetaria aprobó la aplicación de las “metas de inflación” en el diseño del Programa Monetario.

Cifras preliminares revelan que el déficit cuasi-fiscal para 2016 sería equivalente al 1.34% del PIB, ligeramente menor al de 2015(1.42%), la Base Monetaria (billetes emitidos más depósitos de encaje legal y otros depósitos) aumentó en 8.6%, en línea con el crecimiento nominal del producto, mientras en términos presupuestarios el déficit del Sector Público no Financiero podría alcanzar el 2.7% del PIB, mayor a la meta de 2.3% del PIB. Obviamente el Gobierno ha incurrido en gastos extraordinarios para auxiliar a las personas afectadas por las inundaciones y las pérdidas al sector agropecuario, aparte de una caída en las recaudaciones de 6% en relación a lo estimado en el presupuesto para el pasado año.

El Gobierno y el país afrontan retos fundamentales para garantizar la sostenibilidad del crecimiento con estabilidad, para ello será necesario concluir felizmente el Pacto Eléctrico, acometer reformas en el sector laboral, transporte y muy especialmente en el ámbito fiscal para superar esa anémica presión tributaria de 13.2% del año pasado y así garantizar los recursos para seguir invirtiendo bien el 4% del PIB en educación, invertir más en salud, en infraestructura, en viviendas y más que nada reducir gradualmente el déficit fiscal y lograr un importante superávit primario para garantizar la sostenibilidad fiscal que es a mediano plazo una de las principales condiciones internas para garantizar este clima de crecimiento con estabilidad.

El país ha disfrutado en los dos últimos años de un choque externo positivo, por los bajos precios del petróleo y los tipos de interés. Sin embargo ese panorama podría cambiar negativamente para el país, aunado a las incertidumbres comerciales por el ascenso de Donald Trump a la presidencia de los EU; lo cual debería estimular a la autoridades a emprender esas reformas en un entorno internacional favorable y no esperar a un choque externo negativo.

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