Carlos Manuel Estrella: ¿Otro entretenimiento?

06 Septiembre 2017

El dominio de todas las entidades de poder constitucional por el Partido de la Liberación (PLD) le hacen compromisario y responsable de la suerte de la institucionalidad democrática a propósito de eterna discusión, sin resultado tangible, sobre leyes electorales y de partidos.

A pesar del optimismo mediático tras una reunión pro consenso con la minoría legislativa del Partido Revolucionario Moderno (PRM) para sancionar reformas a ley electoral y aprobar el nuevo régimen de partidos, hay que esperar si en verdad se materializa.

Para que las elecciones nacionales presidenciales, congresuales y municipales de 2020 tengan mínima credibilidad y confianza ciudadana se requiere desde ahora definir y aprobar reglas claras de la competencia democrática.

Es necesario que el Congreso actualice la obsoleta ley 275-97, vigente hace veinte años, y que la voluntad política mayoritaria se comprometa a aprobar el régimen de partidos políticos que, entre otros aspectos, regulará financiamiento y transparencia.

El PLD se ha servido con cuchara grande con la inexistencia del marco jurídico previsor y corrector de debilidades sistémicas de proselitismo y campañas, y por más de diez años diputados y senadores han mantenido entretenida la opinión pública con un amagar y no dar en ese tema.

Ha llegado el momento de darle al país el soporte jurídico que frene las inconductas de partidos, dirigentes y candidatos con reglas claras del juego político sobre democracia interna, financiamiento y transparencia y acabar con culpas recíprocas por atascamiento de estas urgentes actualizaciones legales.

El brío inicial de la nueva legislatura ha traído la noticia de que se avanza en el consenso para reformar la ley electoral y aprobar la del régimen de partidos y por la historia reciente habrá que esperar a “ver para creer” que se logren estas necesarias reformas institucionales.

¡Que no sea otro entretenimiento maquinado por las cúpulas políticas!

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