Carlos Salcedo: Primarias y la Constitución

09 Octubre 2017

La desconfianza ciudadana en el sistema de partidos tradicionales mayoritarios se debe en gran medida a la falta de transparencia y apertura hacia la sociedad en su conjunto.

La tendencia de democratización en las estructuras internas partidarias tiene como fundamento la ampliación del círculo de simpatizantes y votantes más allá de los miembros acreditados dentro de una organización partidaria.

Los partidos políticos deben ser instrumentos de la democracia y vías efectivas de la ciudadanía para participar en las decisiones trascendentales del país, incluyendo las elecciones de quienes serán los candidatos propuestos a cargos públicos y la visión de nación que debe ser construida desde el poder, influyendo la población directamente en los procesos de reforma del Estado.

Nuestra clase política está en un momento histórico.

La ley de partidos políticos sigue pendiente en el Congreso Nacional, a la espera de una decisión política que depende de las modalidades de elección de candidaturas internas, pero que deberá cumplir con las expectativas del pueblo, pues unas tienen en el tiempo mejores resultados que otras.

En Estados Unidos un 30% de sus 50 estados tiene primarias abiertas, pudiendo sufragar la universalidad de personas con derecho a votar; un 18 % con sistemas híbridos, que limitan la participación de miembros activos de un partido en las votaciones de otro, un 18 % con elecciones cerradas donde solo cuentan los miembros del partido político a la hora de votar, un 12 % semi abiertas, que permite la votación en cualquier primaria solo una vez; y, 22 % que dependen del modelo político de votación por colegios electorales, como también la posibilidad de los propios partidos decidan la mejor manera (National Conference of States Legislatures, 2016).

En Gran Bretaña el Partido Conservador utiliza los mecanismos de primarias abiertas a nivel parlamentario y el Partido Laborista creó un programa de identificación de personas que no están en sus filas partidarias, pero que podrían votar por sus candidatos.

No es un tema nuevo. Wisconsin, EE.UU., en 1903 fue el primero en adoptar las primarias abiertas, funcionado así hasta ahora, además de que fue validado por la Corte Suprema en el caso Wisconsin vs. Democratic National Convention. En República Dominicana, ¿Cuál sería el mejor modelo posible? ¿Contradice la Constitución el modelo de primarias abiertas? Lo abordaré en otras entregas.

 

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