Eddy Olivares Ortega: Redes y elecciones

13 Abril 2018

El escándalo que afecta a Facebook y a Cambridge Analytica, la empresa inglesa de análisis de datos, parece un capítulo del maravilloso cuento futurista de Isaac Asimov, “Sufragio universal”.

La obra escrita por el genial escritor de ciencia ficción, en 1955, trata sobre una computadora llamada Multivac, utilizada en las elecciones del año 2008 para la escogencia del presidente de los Estados Unidos.

Para cumplir su función este superordenador electoral contaba con todos los datos de los Estados Unidos, incluidos, por supuesto, los de los electores. No obstante, al no poder prescindir del factor humano, la Multivac seleccionó a un ciudadano excepcional que encarnó el anhelo de los demás votantes, para mediante una entrevista de tres horas predecir la intención del voto de todos los electores y elegir, sin la participación directa de estos, al presidente estadounidense.

Igual que para la computadora Multivac, imaginada por Asimov hace 63 años, para la Cambridge Analytica los datos y el factor humano fueron determinantes para la elección del actual presidente estadounidense, Donald Trump.

Sin embargo, contrario a la Multivac, que tenía el sano propósito de perfeccionar la selección del presidente de los Estados Unidos, el fin perseguido por la Cambridge Analytica era el de manipular a los 87 millones de electores, cuyos datos fueron extraídos de Facebook, para favorecer al candidato para el cual trabajaba.

En ese sentido, para lograr su objetivo, la referida empresa cruzó datos del test de Kogan con los de los electores obtenidos de la popular red social para tener sus perfiles sicológicos y, de esta manera, difundir noticias falsas que variaran sus decisiones, así como diseñar mensajes que cambiaran, casi individualmente, la forma de pensar de los votantes.

Hasta que este escándalo puso al descubierto la vulnerabilidad de los certámenes electorales, votar cómodamente en el futuro cercano desde la casa o la oficina, ya se hace en algunos cantones suizos, era la mayor expectativa electoral relativa al Internet.

Como era de esperarse, tan pronto las autoridades norteamericanas descubrieron el referido fraude electoral, iniciaron la correspondiente investigación, a la que se sumó el Congreso de EE UU, al cual se vio obligado a comparecer el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, para darle respuestas a los intensos interrogatorios formulados por los congresistas.

No es para menos, la manipulación del electorado por parte de Cambridge Analytica, además de causarle pérdida de decenas de miles de millones a Facebook, le provocó un daño irreparable a la integridad de las elecciones de Estados Unidos.

A fin de comprender la magnitud del daño que sufrió el pasado proceso electoral norteamericano, como producto del daño a la libertad del sufragio de que fue víctima una gran parte del electorado, veamos la definición de integridad de la Enciclopedia Electoral ACE, a saber: “…un conjunto de normas basadas en principios, medidas y mecanismos democráticos, para la protección de elecciones libres y transparentes”.

Pronosticar el alcance y la consecuencia de la investigación que realizan las autoridades norteamericanas sobre esta filtración masiva de datos particulares resulta riesgoso.

Por lo pronto, las redes sociales, los organismos de seguridad y los administradores electorales de todos los países democráticos, están alertados sobre actividades como las desarrolladas en el ámbito electoral por Cambridge Analytica

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