¿Dónde están los derechos de los más débiles en los embargos inmobiliarios?

11 Mayo 2018

El pasado martes me llamó la atención una gran cantidad de seguidores en mi cuenta de Twitter, donde me convidaban a ver la foto de una escultura del artista danés Jens Galschiot, que representa “una justicia obesa, morbosa e inútil, cargada por un pueblo miserable, desnutrido y sometido por completo”.

Rastreé la fotografía y no puede ser mas semejante a la visión que tenemos en la mayoría de los países de lo que ha devenido la Justicia. Una institución que pagamos todos, pero que al final se balancea conforme a intereses y muy poco favorables a los más débiles, quienes no tienen acceso a la misma.

La poca fe en la Justicia no es nueva. Ya el novelista Honorato de Balzac, abogado de profesión, abandonó el ejercicio del derecho defraudado de los resultados en la Justicia y se refirió a la misma como “la serpiente que muerde el pie del descalzo”.

Por los hechos prácticos que vivimos cada día, no nos queda mucho para recobrar o perder la fe en esa mujer robusta, con una venda en los ojos y con la capacidad de equilibrar la balanza para con ella reproducir la equidad y hacer posible el reino de la verdad y la fe.

Todo esto viene al caso, a partir de la interpretación y aplicación de la Ley 189-11 Para el Desarrollo del Mercado Hipotecario y el Fideicomiso.

Esta ley, como la mayoría de las leyes del país, estuvo concebida para favorecer eldesarrollo del mercado hipotecario, pero en su aplicación, la ejecución inmediata de los embargos inmobiliarios, con apenas un plazo de 15 días, sin posibilidad de apelar a ninguna instancia, deja en la inopia a una gran cantidad de ciudadanos y familias que no han entendido el contenido de la ley y los embargos se han convertido en el terror de quienes no la conocen y son sorprendidos por decisiones judiciales perversas.

Con nuestras leyes ocurre que solo las conocen los abogados y los ciudadanos se enteran cuando les toca directamente, pero no existen mecanismos de información sobre las mismas, pese a que muchas de ellas tienen el propósito de proteger al indefenso.

Esta ley fue concebida también para el sector comercial, pero se está aplicando a todos los usuarios o consumidores de créditos hipotecarios, los cuales están tan desamparados, tanto como que si usted toma un préstamo para una vivienda y compra un seguro de vida, el contrato establece que si muere uno de los cónyuges, el banco cobra el seguro, pero el que queda vivo deberá seguir pagando el préstamo.

Pocas personas saben esto y creen por el contrario, que cuando muere uno de los cónyuges ya cesa el pago porque el seguro le cubre el faltante.

Muchas veces la muerte deja en incapacidad de pagos al viudo o a la viuda y si no puede pagar, viene el embargo y la familia se queda sin hogar.

¿Quién defiende a los débiles? Los legisladores deben buscar la forma de revisar la ley para que esta injusticia no sea más en un país desigual.

Por: Altagracia Paulino

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