Cuando en la Revolución Francesa se proclamó el sufragio universal, la humanidad dio su primer paso hacia la anhelada igualdad del hombre. A partir de este trascendental acontecimiento, cada adulto tendría el derecho de participar en las consultas democráticas de su país, sin importar su raza, condición social, sexo o creencias. Sin embargo, el camino hacia la materialización plena de esta conquista ha sido largo y lleno de sacrificio, como en el caso del voto femenino, que en muchos países se hizo realidad casi a finales del siglo XX.

En adición a la complejidad de las próximas elecciones generales, simultáneas en niveles presidencial, legislativo y municipal, la anunciada cuarta boleta de la Junta Central Electoral para elegir “diputados de ultramar”, complica más el proceso.

Con la unificación de las próximas elecciones, mediante la Reforma Constitucional del 2010, y su deliberada decisión de no aprobar la Ley de Partidos ni la reforma de la Ley Electoral, las élites partidarias terminaron de suprimir la exigua democracia interna que aún conservaban nuestros partidos políticos.

No sé cuándo podremos salir del asombro de las cosas insólitas que pasan en nuestro país. El descaro y el desprecio olímpico de funcionarios del gobierno dominicano por lo que son los valores esenciales de esta nación, parecen no tener límites. No bien habíamos salido del bochornoso episodio de una premiación por el Ministerio de Cultura a uno de los detractores internacionales más poderosos contra la  República, cuando tenemos la noticia de que esa misma dependencia estatal está en un proceso de licitación para convertir el emblemático monumento en honor a los héroes Restauradores de la República en Santiago, en un bar que tendrá como eje esencial promover la exquisitez de fumar el cigarro dominicano.

El día que en nuestra sociedad se comprenda el valor y trascendencia de la Constitución y de las personas, pero no en el marco teórico, sino en la práctica diaria, viviremos en el país que soñaron Juan Pablo Duarte, los trinitarios y todos los hombres y mujeres que tienen sensibilidad social y dignidad personal.

En agosto de 2004 retornó al poder el PLD, segunda administración del Dr. Leonel Fernández, y debió enfrentar una grave crisis económica, derivada del pésimo manejo de quiebras fraudulentas de tres bancos múltiples, con una recesión, inflación de dos dígitos (65.29% a mayo de 2004), un tipo de cambio que en apenas un año se había depreciado en 120%, hasta llevar la tasa a niveles de 55×1 en febrero de 2004, y en ese escenario se inició una reforma y nuevos reglamentos que han permitido al día de hoy contar con un sistema financiero con buen patrimonio, elevada solvencia, liquidez y bajísima morosidad de la cartera de préstamos.

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