En Washington, el 31 de enero de 1938, se firmó el tratado que ponía punto final a la mayor crisis diplomática del siglo XX entre los dos países que se reparten el señorío de la isla de Santo Domingo.  Obra del presidente estadounidense,  Franklin D. Roosevelt, del presidente de la Revolución mexicana, Lázaro Cárdenas y  de Federico Laredo Bru, Presidente de Cuba.

No cabe duda que los graves problemas de nuestros vecinos nos afectan. En realidad somos dos naciones con poblaciones aproximadamente iguales luchando por un espacio vital, pues la degradación medioambiental ha aumentado exponencialmente la presión demográfica de Haití. Aunque no somos responsables de sus problemas, sí somos responsables de enfrentarlos en la medida que nos afecten. Tenemos, pues, una excelente oportunidad para discutir estos asuntos en la próxima campaña electoral. A continuación algunas sugerencias.

1-El expansionismo haitiano

El drama que enfrenta la República Dominicana con Haití  no es nuevo ni puede abordarse omitiendo las terribles experiencias del pasado.  La historia, maestra de la vida, según decía Cicerón nos representa la actuación de los hombres del pasado,  plantándole cara al expansionismo haitiano, presentado entonces  como una política de obligarnos a convivir con los hechos consumados.

El agua potable para el consumo de la gente es considerada un derecho humano. Así lo confirma la Organización de Naciones Unidas (ONU) cuando el 28 de julio de 2010, a través de la Resolución 64/292, su Asamblea General reconoció implícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para el disfrute de los derechos humanos. La resolución exhorta a los estados y organizaciones internacionales a proporcionar recursos financieros, a propiciar la capacitación y la transferencia de tecnología para ayudar a los países, en particular a los que se encuentran en vías de desarrollo, a proporcionar un suministro de agua potable y saneamiento saludable, limpio, accesible y asequible para todos. 

Santo Domingo, Rep.Dom.-Como en un círculo, los acontecimientos políticos están conectados, no se puede ver el principio ni distinguir el fin. A veces las repuestas a los problemas más complejos son las más simples, aunque otros responden a una madeja de condiciones. 

Platón argumentaba que no podíamos percibir la realidad de las cosas porque nuestros sentidos no eran de fiar, y las apariencias nos engañaban. Argumentó también que para formar una república y sostener las necesidadescrecientesde sus ciudadanos, se haría necesario robar espacio a los vecinos, y estos a su vez harían lo mismo para con ellos. 

El papel fundamental de la política monetaria en la mayoría de los países, también en el nuestro, es preservar la estabilidad en los precios, sin embargo también la política monetaria puede actuar a favor del aumento del crédito al sector privado y, por vía de consecuencia, estimular el crecimiento de la producción y la demanda agregada. En los últimos años hemos visto a un Banco Central pro-activo en materia de políticas de esa naturaleza, especialmente en momentos en los cuales la política fiscal tenía limitaciones.

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