Dajabón, Rep.Dom.-Haitianos que logran cruzar la frontera de manera clandestina para establecerse irregularmente en República Dominicana, caminan entre 120 a 140 kilómetros a pie para llegar a su destino, preferiblemente Santiago, provincia que se ha convertido en el lugar predilecto de esos inmigrantes.

Entre el día en que Amaury Germán Aristy le sacó los ojos a una foto del hermano del dictador y el día en que lo sitiaron los militares para matarlo pasaron muchos años en los que habitaron el valor y la angustia en igual medida.

En Amaury estaba el valor y el arrojo, las ansias de patria; en doña Manuela Aristy, su madre, la angustia de que un día lo mataran.

El movimiento revolucionario dominicano tuvo en Amaury Germán Aristy a uno de sus mejores ejemplos no sólo por su arrojo y convicción política, sino en su entrega a la causa liberadora de un régimen de ignominias y crueldades que sustentó el gobierno de los doce años (1966-1978) que presidió Joaquín Balaguer.

El día 12 de enero del año de 1972 se iniciaron los acontecimientos casi bélicos que se desarrollaron en las proximidades del Km. 14 de la autopista de Las Américas, cuando las fuerzas de seguridad del régimen del doctor Joaquín Balaguer ubicaron a los jóvenes revolucionarios del grupo “Comandos de la Resistencia” o Los Palmeros.

Hasta mediodía de este sábado 6 de enero, en que se celebra el Día de los Reyes Magos, los barrios de la capital lucían despejados, con pocos niños jugando en las calles, en comparación con otros años.

Vacaciones en Europa o islas del Caribe, compras y negocios en Miami e inversiones millonarias en Colombia.

Es la otra cara de la diáspora venezolana, la que decidió cruzar la frontera hacia territorio colombiano para seguir haciendo negocios y está lejos de necesidades y padecimientos.

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