Vinculan la violencia de pareja con los azotes en la niñez

07 Diciembre 2017

Castigar a su hijo con azotes podría tener consecuencias accidentales a medida que forme sus relaciones románticas años más tarde, sugiere un nuevo estudio.

El estudio encontró que los niños que habían sido castigados con azotes tendrían a tener más probabilidades de ser violentos con su pareja romántica, según los investigadores.

"Aunque no podemos afirmar que los azotes provoquen la violencia posterior, es lógico que si un niño aprende que el castigo físico es una forma de resolver el conflicto, podría llevar eso a los conflictos con las parejas románticas en el futuro", advirtió el autor principal del estudio, Jeff Temple, profesor en la Rama Médica de la Universidad de Texas, en Galveston.

El estudio, el grupo de Temple entrevistó a 700 participantes en el sureste de Texas, en la adolescencia tardía y el principio de la veintena. Más o menos un 19 por ciento dijeron que habían perpetrado algún tipo de violencia de pareja, y un 69 por ciento dijeron que recibieron castigos físicos en la niñez.

El estudio identificó una asociación significativa entre el castigo corporal en la niñez y la violencia con la pareja romántica en la adultez.

En específico, las personas que recibieron azotes en la niñez tenían un riesgo un 29 por ciento más alto de perpetrar violencia de pareja, mostraron los hallazgos. Esto fue así incluso después de que los investigadores tomaran en cuenta la edad, el sexo, el nivel educativo de los padres y cualquier antecedente de abuso físico en la niñez de la persona.

"Aunque los padres quizá piensen que esta forma de castigo físico es una buena lección, unas investigaciones sustanciales indican que hace mucho más mal que bien", comentó Temple en un comunicado de prensa de la universidad. "El estudio actual amplía este conocimiento al mostrar que recibir castigos físicos en la niñez se vincula con perpetrar violencia de pareja en la adolescencia y la adultez temprana".

Conectar ambas cosas no requiere mucho esfuerzo, añadió.

"El sentido común y la investigación científica nos dicen que los niños aprenden de sus padres", explicó Temple. "Los padres son la primera observación del niño de las relaciones y la forma de manejar el conflicto. El castigo corporal comunica al niño que la violencia es un medio aceptable de cambiar la conducta".

Se estima que más o menos un 80 por ciento de los niños de todo el mundo son sometidos a castigos físicos, dijeron los autores del estudio. Además, investigaciones anteriores han encontrado asociaciones entre el castigo corporal y problemas como la agresividad infantil y trastornos de la salud mental.

Por ejemplo, un estudio reciente de más de 8,300 adultos de California encontró que los antecedentes de azotes en la niñez se vinculaban con un aumento del 37 por ciento en el riesgo de intentos de suicidio en la adultez, y con unas probabilidades un 33 por ciento más altas de abuso de drogas en la adultez.

Pero los azotes continúan en muchos hogares de EE. UU., anotó Temple.

"Aunque las evidencias crecientes muestran los muchos efectos nocivos del castigo corporal, muchos padres, gran parte del público general e incluso algunas escuelas siguen pensando que es una forma aceptable de castigar las malas conductas", lamentó.

El nuevo estudio aparece en la edición del 5 de diciembre de la revista The Journal of Pediatrics.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

FUENTE: University of Texas Medical Branch at Galveston, news release, Dec. 5, 2017

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