Empresas chinas reaccionan con cautela e incertidumbre ante la suspensión de aranceles

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RESUMEN
Aunque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró como una “victoria” el acuerdo alcanzado con China para reducir los altos aranceles bilaterales, muchas empresas chinas han recibido la noticia con prudencia y cierto escepticismo.
El pacto, anunciado el pasado fin de semana en Ginebra, contempla una disminución de los impuestos aduaneros que ambos países se habían impuesto mutuamente en abril. Washington redujo del 145% al 30% los aranceles sobre productos chinos, mientras que Pekín rebajó del 125% al 10% las tarifas aplicadas a mercancías estadounidenses. Las nuevas tasas entraron en vigor este miércoles.
“Queremos comercio”, afirmó el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, durante el anuncio oficial. Aunque los mercados financieros reaccionaron positivamente, recuperando niveles previos al alza de aranceles, los empresarios chinos adoptaron una postura más contenida.
En la provincia de Guangdong, una zona clave para la manufactura, algunas fábricas comenzaron a retomar pedidos. Una empresa de utensilios de cocina reactivó al menos cuatro órdenes de clientes estadounidenses apenas se anunció la tregua arancelaria. “Esperábamos una reducción parcial, pero no de esta magnitud”, expresó Margaret Zhuang, representante de ventas de esa fábrica.
Pese al alivio, muchos advierten que el daño ya está hecho. “Antes de la guerra comercial, teníamos producción asegurada hasta agosto. Ahora solo hasta junio”, señaló Zhuang, reflejando el impacto en la cartera de pedidos.
Kahlee Yu, gerente comercial de Yangjiang Hongnan Industry and Trade Company, también en Guangdong, explicó que su firma está contactando de nuevo a clientes estadounidenses. “Tenemos un optimismo moderado respecto al acuerdo, pero sabemos que las políticas arancelarias podrían cambiar otra vez”, dijo.
Además, la incertidumbre ha frenado nuevas inversiones. Kelvin Liao, director de ventas de Action Composites, una compañía que fabrica piezas de automóvil en fibra de carbono, comentó que habían planeado comprar un terreno para una nueva planta, pero optaron por alquilar debido a la inestabilidad comercial. “Muchos hemos perdido la confianza en Trump, y preferimos esperar. Creemos que el objetivo final de EE. UU. es ralentizar el crecimiento de China”, aseguró.
Algunas industrias aún no están incluidas en el acuerdo. Danny Lau, empresario de Hong Kong con una fábrica de recubrimiento de aluminio, indicó que su empresa sigue enfrentando un arancel del 75%, impuesto en distintas etapas desde 2018. A pesar de ello, valoró positivamente el anuncio y planea consultar a sus clientes sobre posibles pedidos.
“Este cambio no afecta directamente a nuestro rubro, pero esperamos avances en las próximas conversaciones y que haya resultados durante la pausa de 90 días”, expresó Lau.
En respuesta a los altos aranceles, varias compañías chinas ya habían comenzado a explorar otros mercados y considerar la relocalización parcial de su producción. Según analistas, esta estrategia busca diversificar cadenas de suministro y reducir la exposición al mercado estadounidense.
Liao explicó que su empresa ya cuenta con una planta en Vietnam, desde donde exporta a EE. UU. “No creemos que Estados Unidos pueda fabricar nuestros productos a menor costo. No abandonaremos ese mercado”, afirmó.
Fuente: AP








