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¿Merece Santiago Matías el Gran Soberano luego del éxito arrasador de La Casa de Alofoke 1 y 2?

Santiago Matías (alias “Alofoke”) exige que ACROARTE le otorgue el máximo galardón del arte dominicano


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En las calles, en los colmadones, en los grupos de WhatsApp y hasta en las conversaciones de Uber, todo el mundo está hablando de lo mismo: Alofoke quiere el Gran Soberano. Y, para ser sinceros, después del impacto que han tenido La Casa de Alofoke 1 y La Casa de Alofoke 2, la conversación no suena tan descabellada como algunos quieren pintarla.

Porque más allá de la controversia, del sonido y de las opiniones divididas, lo que sí es cierto es que Santiago Matías ha logrado mover la cultura popular dominicana de una manera que pocos pueden negar. Para bien o para mal, ha creado un fenómeno que ha puesto al país entero mirando YouTube como si fuera televisión nacional.

La Casa de Alofoke 1 sorprendió a todos. Entró a la conversación pública como un experimento digital y terminó convirtiéndose en una especie de novela diaria donde los dominicanos se escapaban a ver qué iba a pasar. Lo mismo jóvenes, trabajadores, madres, estudiantes… todos pendientes.

Pero cuando salió La Casa de Alofoke 2, el juego cambió. Producción más grande, más contenido, más inversión, más drama. Y sí, también más críticas. Pero ahí está el detalle: gustara o no, todo el mundo estaba mirando. Y eso, en los medios, se llama impacto social.

Hoy, Alofoke dice que no quiere volver a competir como “Youtuber del Año”. Él entiende que está en otra liga, y quiere que ACROARTE lo evalúe por su aporte y no por la plataforma donde transmite. Y cuando uno ve la magnitud de sus proyectos, las reacciones del público, la influencia que genera y la forma en que ha transformado el entretenimiento digital criollo, la pregunta es inevitable: