El «Mesías» de Kenia huye ante la amenaza de una crucifixión real

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RESUMEN
Eliud Simiyu, conocido como «Yesu wa Tongaren», se vio obligado a abandonar su papel como líder religioso tras la amenaza de ser crucificado por sus propios seguidores durante la Semana Santa. Este hombre, que se presenta como la reencarnación de Jesucristo, lidera una secta en el oeste de Kenia, donde es venerado como una divinidad. Sin embargo, algunos miembros de su congregación sugirieron que debía demostrar su divinidad a través de una crucifixión. Ante el temor de que sus seguidores llevaran a cabo esta peligrosa ceremonia, Simiyu buscó refugio en una estación de policía. Las autoridades, al considerar la situación insólita, decidieron detenerlo no por sus creencias, sino para proteger su integridad física y someterlo a evaluaciones. Actualmente, enfrenta cargos por gestionar una comunidad religiosa no registrada y por promover ideologías que ponen en riesgo la vida de sus seguidores.
- Eliud Simiyu se autodenomina la reencarnación de Jesucristo.
- Sus seguidores planeaban crucificarlo durante la Semana Santa.
- Buscó protección en una estación de policía ante la amenaza.
- Fue detenido para garantizar su seguridad y evaluar su situación.
- Enfrenta cargos por sectarismo y prácticas peligrosas en Kenia.
Eliud Simiyu, autodenominado «Yesu wa Tongaren» y líder de una secta en Kenia, huyó tras enterarse de que sus seguidores planeaban crucificarlo. Las autoridades lo detuvieron para garantizar su seguridad y lo acusaron de gestionar una comunidad religiosa no registrada.
Lo que comenzó como una devoción extrema terminó en una huida desesperada. Eliud Simiyu, un hombre que durante años ha afirmado ser la reencarnación de Jesucristo, se vio obligado a abandonar su papel místico y buscar refugio en las autoridades locales tras enterarse de que sus propios seguidores planeaban llevar su fe al límite: crucificarlo durante la Semana Santa.
Simiyu, conocido en su comunidad como «Yesu wa Tongaren», lidera una secta en el oeste de Kenia donde es venerado como una divinidad. Sin embargo, la situación tomó un giro oscuro cuando algunos miembros de su congregación sugirieron que, si realmente era el hijo de Dios, debía demostrarlo muriendo y resucitando al tercer día, tal como dictan las escrituras.
De la divinidad a la estación de policía
Ante el temor de que sus seguidores cumplieran con la promesa de clavarlo en una cruz de madera, el hombre abandonó su hogar y acudió a una estación de policía cercana para solicitar protección. Las autoridades, ante lo insólito del caso, procedieron a detenerlo, no por sus creencias, sino para garantizar su seguridad física y someterlo a evaluaciones.
Un «Falso Jesucristo» bajo investigación
El sistema judicial de Kenia ha tomado cartas en el asunto. Simiyu fue presentado ante un tribunal donde se le acusó de gestionar una comunidad religiosa no registrada y de promover ideologías que ponen en riesgo la vida de sus seguidores.
«Para protegerlo, las autoridades procedieron a detenerlo y luego someterlo a la justicia bajo cargos de sectarismo y prácticas peligrosas», informó la cadena Telenoticias durante la cobertura del evento.
Reacciones y seguridad
El caso ha reavivado el debate en África sobre la proliferación de sectas y líderes mesiánicos que aprovechan la vulnerabilidad de sus fieles. Por el momento, el «Jesús de Tongaren» permanece bajo custodia, lejos de los maderos y los clavos, mientras las autoridades investigan el alcance de su influencia en la región.






