Salud

Identificar al paciente correcto: la clave para prevenir la muerte súbita cardíaca

La adecuada identificación de pacientes de alto riesgo y la implementación responsable de tecnologías cardiovasculares pueden contribuir a mejorar los resultados clínicos y favorecer un uso más eficiente de los recursos del sistema de salud.


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Santo Domingo, RD. – La prevención cardiovascular enfrenta un desafío que va más allá de disponer de nuevas tecnologías y alternativas terapéuticas: identificar de manera oportuna y adecuada a aquellos pacientes que, por su condición clínica y nivel de riesgo, pueden obtener un mayor beneficio de determinadas intervenciones.

En el caso de la muerte súbita cardíaca, este enfoque adquiere especial relevancia. La correcta estratificación del riesgo, acompañada de criterios clínicos claramente definidos y una evaluación individualizada por especialistas, permite orientar las decisiones médicas hacia aquellos pacientes que realmente requieren medidas adicionales de prevención. Si bien el fortalecimiento de los servicios de emergencia continúa siendo fundamental para la atención cardiovascular, una arritmia ventricular potencialmente fatal puede progresar en segundos y, en muchos casos, ocurrir fuera del entorno hospitalario. Por ello, en pacientes de alto riesgo, las estrategias de prevención y la respuesta de emergencia deben entenderse como enfoques complementarios dentro de una atención cardiovascular integral.

Una arritmia ventricular potencialmente fatal puede progresar en segundos y, en muchos casos, ocurrir fuera del hospital. Aunque fortalecer la atención de emergencia continúa siendo fundamental, en pacientes de alto riesgo la prevención permite actuar antes de que el margen de respuesta sea limitado.

“El verdadero desafío de la prevención está en identificar oportunamente a los pacientes que presentan un mayor riesgo y que realmente pueden beneficiarse de una intervención. No se trata de indicar una tecnología de manera generalizada, sino de contar con criterios clínicos claros, una evaluación especializada y evidencia científica que nos permitan tomar la decisión correcta para cada paciente”, explicó el Dr. Reynie Leonel Reinoso Gonell, cardiólogo y electrofisiólogo, presidente del Consejo de Electrofisiología.

Entre las alternativas utilizadas para determinados pacientes de alto riesgo se encuentran los desfibriladores cardioversores implantables, conocidos como ICD, por sus siglas en inglés, cuyo uso en poblaciones seleccionadas está respaldado por evidencia clínica y guías internacionales. Estos dispositivos monitorean continuamente el ritmo cardíaco y pueden intervenir ante determinadas arritmias potencialmente fatales. Su utilización, sin embargo, debe responder a indicaciones clínicas específicas y a una evaluación individualizada del paciente. De ahí que el acceso a la innovación deba estar acompañado de protocolos de selección, diagnóstico oportuno, seguimiento médico y criterios basados en evidencia científica.

La incorporación de nuevas tecnologías al sistema de salud plantea la necesidad de encontrar un equilibrio entre innovación, beneficio clínico y sostenibilidad. En este contexto, una implementación responsable implica garantizar que las intervenciones lleguen a aquellos pacientes para quienes existe una indicación clínica clara y un beneficio esperado. Este enfoque también debe incorporar el monitoreo de resultados, la revisión periódica de los criterios y el aprendizaje derivado de la experiencia local. Así, se permite que la tecnología forme parte de una estrategia integral de prevención y no sea considerada como una solución de aplicación generalizada. La evaluación especializada se convierte en un elemento fundamental para determinar el nivel de riesgo de cada paciente y seleccionar la alternativa más apropiada de acuerdo con sus características particulares.

Para el sistema de salud, una correcta identificación también puede contribuir a orientar los recursos disponibles hacia aquellos grupos de pacientes en los que una intervención pueda ofrecer un mayor beneficio clínico.

“Cuando identificamos correctamente al paciente, no solo estamos procurando prevenir un evento potencialmente fatal; también contribuimos a que los recursos del sistema de salud se utilicen de manera más eficiente, dirigiendo las intervenciones hacia quienes tienen una indicación clínica y pueden obtener un mayor beneficio”, agregó el Dr. Reinoso Gonell.

El avance de la medicina cardiovascular representa una oportunidad para fortalecer modelos de atención que no se concentren únicamente en responder a un evento una vez que ocurre, sino también en anticipar riesgos y actuar de manera preventiva cuando existen criterios clínicos que así lo justifican.

Para lograrlo, resulta fundamental fortalecer la capacidad de identificación de los pacientes de alto riesgo, facilitar su acceso a evaluaciones especializadas y continuar promoviendo el conocimiento entre médicos, pacientes y demás actores del sistema de salud sobre las alternativas disponibles para la prevención de la muerte súbita cardíaca.

En República Dominicana, avanzar hacia una prevención cardiovascular más estructurada implica seguir fortaleciendo la identificación de pacientes de alto riesgo, las rutas de referencia y el acceso oportuno a evaluaciones especializadas, con el fin de favorecer decisiones clínicas basadas en evidencia y una atención más coordinada.

Asimismo, generar conversaciones informadas entre especialistas, autoridades y otros actores del ecosistema de salud puede contribuir a que las decisiones relacionadas con la evaluación e implementación de tecnologías médicas respondan a criterios transparentes, evidencia científica, resultados clínicos y sostenibilidad.

En definitiva, el desafío no consiste únicamente en ampliar el acceso a nuevas alternativas de prevención cardiovascular, sino en desarrollar mecanismos que permitan que cada paciente elegible pueda recibir la intervención adecuada en el momento correcto, procurando mejores resultados para las personas y un uso más eficiente de los recursos del sistema de salud.

FUENTE: EL NACIONAL

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