Economía

Nobel de Economía por el desarrollo de nuevos modelos macroeconómicos de estabilización

Las investigaciones de Robert E. Hall y Michael Woodford han mejorado la aplicación de políticas de estabilización efectivas

Las investigaciones de Robert E. Hall y Michael Woodford han mejorado la aplicación de políticas de estabilización efectivas


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Copenhague.- El Nobel de Economía ha premiado este lunes a los estadounidenses Robert E. Hall y Michael Woodford por el desarrollo de nuevos modelos macroeconómicos de base microeconómica que han mejorado la aplicación de políticas de estabilización efectivas.

Sus investigaciones han impulsado un «cambio de paradigma» en esas políticas, incorporando las decisiones que toman los individuos y las empresas, y han generado nuevos modelos keynesianos que han permitido afrontar mejor las crisis, por ejemplo, durante la pandemia del coronavirus o la crisis energética de los últimos años.

«Las recesiones y los episodios con alta inflación no han desaparecido, pero son menos duraderos», señaló la Real Academia Sueca de las Ciencias en su motivación del premio.

Su trabajo ha proporcionado una base teórica estable para modelos que son usados ahora por bancos centrales y gobiernos de todo el mundo.

Nobel de Economía por el desarrollo de nuevos modelos macroeconómicos de estabilización
Imágenes de los galardonados con el Premio Nobel de Economía 2026, Robert E. Hall (i) y Michael Woodford. EFE/EPA/Anders Wiklund

«Con ellos, estamos mejor equipados para tratar las perturbaciones en la economía como las crisis energéticas o los cambios repentinos en el consumo de los hogares», destacó el presidente del Comité para el Nobel de Economía, John Hassler.

La crisis petrolera cuestiona el modelo de Keynes

La Academia recordó en su fallo que la economía alterna fases de contracción y expansión y que las políticas de estabilización han sido claves para afrontarlas desde que el economista John Maynard Keynes presentó sus teorías hace casi un siglo.

Los modelos keynesianos tradicionales se basaban en la supuesta estabilidad de las correlaciones estadísticas entre variables macroeconómicas como la inflación, el consumo o el desempleo: durante las crisis, la economía se estimulaba reduciendo los tipos y aumentando el déficit presupuestario, y viceversa.

Pero la crisis petrolera de la década de 1970 puso en entredicho esos modelos, ya que no reducían el desempleo y llevaron a que se descontrolara la inflación.

Economistas como Robert E. Lucas Jr. (ganador del Nobel en 1995) apuntaban que el problema de esos modelos era asumir que la relación entre esas variables macroeconómicas era estable y sugerían que debían incluir también relaciones microeconómicas.

Fue Robert E. Hall quien, en un artículo publicado en 1978, resolvió los problemas de esos modelos y de cómo se determina el consumo privado, iniciando una nueva forma de pensar, señaló la Academia.

Su idea central era que los cambios en el consumo no podían pronosticarse, porque dependen de información nueva y, por lo tanto, impredecible, lo cual resultó clave para el desarrollo de la investigación moderna sobre el consumo.

En otro artículo posterior, escrito con Fredric Mishkin en 1982, Hall mostró, analizando con microdatos una serie de hogares, que cerca del 80 % tomaban decisiones de acuerdo con la teoría, mientras que el resto vivía al día.

Nuevos modelos neokeynesianos

Woodford presentó en 2003 un nuevo macromodelo keynesiano basado en microfundamentos y que se ha convertido en prototipo de los modelos neokeynesianos posteriores.

Así, a la hora de describir cómo se determina el consumo, incluye los resultados de Hall sobre la dependencia de las expectativas de los hogares sobre sus ingresos futuros o muestra cómo los bancos centrales pueden estimular o suprimir la actividad económica ajustando los tipos, en vez de la cantidad de dinero en circulación.

Su modelo explica también cómo se forma la inflación y ayuda a responder de forma más eficaz a las perturbaciones que pueden alterar el equilibrio entre la oferta y la demanda, y que puede restablecerse mediante una política de estabilización que reduzca o aumente esta última.

El fallo de la Academia resalta la simplicidad del modelo, basado no obstante en una investigación «pionera».

«Su simplicidad, combinada con lo bien que se adapta a la realidad, provocó que pronto fuera aceptado por los responsables de política económica en bancos centrales y ministerios de Finanzas. El modelo puede también ser refinado y adaptado a las circunstancias de cada país», explicó la Academia.

Robert E. Hall (Palo Alto, 1943) ejerce como profesor en la Universidad de Stanford (EE.UU.); Woodford (Chicopee, 1955), galardonado el año pasado con el Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA, lo hace en la también estadounidense Universidad de Columbia.

Hall y Woodford suceden en el palmarés del Nobel al estadounidense Joel Mokyr, el francés Philippe Aghion y el canadiense Peter Howitt, premiados en 2025 «por haber explicado el crecimiento económico impulsado por la innovación».

Ambos premiados comparten los 12 millones de coronas suecas (1,2 millones de dólares, 1,1 millones de euros) con que están dotados este año estos galardones.

El Nobel de Economía, cuyo nombre real es Premio de Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, es el único de los seis galardones no creado en su día por el magnate sueco, sino que fue instituido en 1968 a partir de una donación a la Fundación Nobel del Banco Nacional de Suecia con motivo de su 300 aniversario.

Fuente: EFE