Moda y Estilo

Un pasado prometedor: el nuevo capítulo de Marni

Marni, la marca que definió visualmente lo que entendíamos por moderno a principios de siglo, confía su próximo capítulo a Meryll Rogge, una diseñadora que creció admirándola y cuyo reto consiste en conquistar a una generación que no vivió aquella época

Marni, la marca que definió visualmente lo que entendíamos por moderno a principios de siglo, confía su próximo capítulo a Meryll Rogge, una diseñadora que creció admirándola y cuyo reto consiste en conquistar a una generación que no vivió aquella época


Escuchando artículo…

0:00 / 0:00


La firma italiana Marni abre un nuevo capítulo en su historia con la diseñadora belga Meryll Rogge al frente de su dirección creativa, en una etapa que busca recuperar los elementos que convirtieron a la casa en una referencia de la moda contemporánea, sin renunciar a una visión adaptada a los gustos actuales.

Fundada en la década de 1990 por Consuelo Castiglioni, Marni se distinguió por combinar materiales inesperados, siluetas originales, estampados y accesorios llamativos. Su propuesta se apartó de los códigos tradicionales del lujo y construyó una identidad reconocible por su creatividad y su aproximación intelectual a la vestimenta.

Rogge, quien creció admirando la marca, asume el reto de preservar ese legado y, al mismo tiempo, acercarlo a consumidores que no necesariamente vivieron el momento de mayor influencia de la firma durante los primeros años del siglo XXI.

Una trayectoria vinculada a la experimentación

Antes de incorporarse a Marni, Rogge desarrolló una trayectoria profesional que incluyó su trabajo junto a Marc Jacobs en Nueva York y su experiencia en la casa del diseñador Dries Van Noten, donde profundizó sus conocimientos sobre tejidos y estampados.

En 2020 creó su propia firma, caracterizada por reinterpretar prendas básicas mediante propuestas creativas y combinaciones poco convencionales. En 2025 recibió el premio Andam, uno de los reconocimientos relevantes para diseñadores emergentes, y posteriormente fue nombrada directora creativa de Marni.

Su llegada representa una oportunidad para conectar su experiencia independiente con una marca que posee una identidad consolidada dentro de la industria internacional de la moda.

El legado de Consuelo Castiglioni se reinterpreta

En su primera colección para Marni, presentada en febrero de 2026, Rogge recuperó algunos de los elementos históricos de la casa, entre ellos los zapatos de tacón combinados con calcetines, los vestidos de corte trapecio y los adornos de gran tamaño.

La propuesta no busca reproducir literalmente las colecciones del pasado, sino reinterpretar sus códigos mediante una sensibilidad contemporánea. La diseñadora también retomó el uso de tonalidades oscuras presentes en las primeras etapas de la firma, junto con prendas que destacan por sus texturas y volúmenes.

Los accesorios mantienen un papel importante dentro de esta visión. La bisutería de grandes dimensiones, uno de los rasgos comerciales más reconocibles de Marni, reaparece con nuevos acabados y materiales.

Prendas versátiles para construir un estilo propio

Uno de los objetivos de la nueva dirección creativa consiste en ofrecer piezas que puedan combinarse de diferentes maneras, en lugar de concebir cada conjunto como una propuesta cerrada.

La diseñadora apuesta por un guardarropa compuesto por prendas independientes que permitan a cada consumidor desarrollar su propia identidad estética. En esa estrategia, las prendas de punto ocupan un lugar destacado, tanto por su importancia histórica para la marca como por la experiencia de Rogge en esta categoría.

El enfoque busca ampliar el alcance de Marni y mantener su carácter experimental, al tiempo que responde a las necesidades de quienes buscan ropa con personalidad y posibilidades de combinación.

Una marca entre la herencia y las nuevas generaciones

La nueva etapa también plantea el desafío de conectar con públicos diferentes: los clientes que conocen la historia de Marni y los consumidores jóvenes que se acercan por primera vez a su propuesta.

Durante casi una década, el anterior director creativo, Francesco Risso, impulsó el lado más artístico y subversivo de la firma. Rogge, por su parte, busca equilibrar la exploración creativa con una relación más directa entre las prendas y quienes las utilizan.

La diseñadora también ha defendido la necesidad de ofrecer oportunidades a nuevos talentos y de ampliar la presencia de las mujeres en puestos de dirección dentro de una industria en la que, según señala, persisten desigualdades.

Con esta transición, Marni se enfrenta al reto de conservar una identidad que influyó en la moda de las últimas décadas y demostrar que su legado todavía puede generar propuestas relevantes para el presente.