Haití y El Salvador discutirán futuro de 2,000 soldados
Haití y El Salvador discutirán el futuro de 2,000 soldados enviados por Bukele. La reunión será el 16 y 17 de noviembre.

Haití y El Salvador discutirán el futuro de 2,000 soldados enviados por Bukele. La reunión será el 16 y 17 de noviembre.
Analizando noticia con IA…espere un momento
RESUMEN
El futuro de los 2,000 militares salvadoreños desplegados en Haití será discutido durante una reunión entre el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, y el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, prevista para los días 16 y 17 de noviembre en San Salvador, en medio de interrogantes sobre la duración y las condiciones legales de la operación militar.
Ulloa confirmó este viernes a la agencia EFE que el jefe del Gobierno haitiano viajará a El Salvador para participar en una conferencia internacional sobre el estado de la democracia, ocasión que ambos funcionarios aprovecharán para abordar la continuidad del contingente militar. El vicepresidente reconoció que todavía no existe una fecha definida para el regreso de los soldados a su país.
La reunión se producirá casi un mes después de la emboscada del 18 de octubre en Croix-des-Bouquets, a las afueras de Puerto Príncipe, donde desaparecieron cuatro salvadoreños que prestaban servicios técnicos vinculados a la misión internacional de seguridad. El presidente Nayib Bukele respondió con el envío de unos 2,000 militares, en una operación presentada por su Gobierno como una misión de rescate.
El Salvador y Haití discutirán la permanencia de las tropas
El vicepresidente Félix Ulloa explicó que la visita de Fils-Aimé permitirá examinar el futuro de la presencia militar salvadoreña en territorio haitiano.
«Ya me confirmó su asistencia el primer ministro y ahí vamos a tener la oportunidad de discutir cuál es el futuro de esta fuerza», declaró Ulloa a EFE.
El contingente salvadoreño incluye unidades de fuerzas especiales, vehículos blindados y apoyo aéreo, desplegados principalmente en zonas cercanas a Puerto Príncipe donde operan organizaciones criminales.
La intervención ha generado interrogantes internacionales sobre el alcance de la misión, los mecanismos de supervisión y las condiciones bajo las cuales los efectivos desarrollan sus operaciones.
El Gobierno salvadoreño sostiene que su presencia responde a un acuerdo con las autoridades haitianas y rechaza que constituya una ocupación militar.
Sin embargo, todavía no se han divulgado públicamente todos los términos del acuerdo bilateral, las reglas de enfrentamiento ni los mecanismos de responsabilidad aplicables a los efectivos desplegados.
Una emboscada desencadenó el envío de 2,000 militares
La operación comenzó después de que cuatro salvadoreños desaparecieran durante una emboscada contra un vehículo vinculado a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), respaldada por Naciones Unidas.
El ataque ocurrió el 18 de octubre en Santo, una localidad de Croix-des-Bouquets, situada en las afueras de la capital haitiana y afectada por la actividad de grupos armados.
Bukele ordenó el envío de un contingente militar para buscar a los desaparecidos y apoyar las operaciones contra las pandillas que controlan sectores de la región.
Las autoridades haitianas informaron posteriormente del hallazgo del vehículo en el que viajaban los cuatro salvadoreños, pero su localización no significó que los ocupantes hubieran sido encontrados.
El despliegue ha provocado posiciones encontradas. Mientras los gobiernos de Haití y El Salvador defienden la cooperación militar, especialistas en seguridad y organizaciones humanitarias han expresado preocupación por una posible intensificación de la violencia y los riesgos para la población civil.
Ulloa afirma que las tropas avanzan contra las pandillas
El vicepresidente salvadoreño defendió los resultados de la operación y aseguró que sus militares han avanzado en zonas de Croix-des-Bouquets donde operan organizaciones criminales.
Según Ulloa, la intervención ha permitido desarrollar acciones contra las pandillas y ha generado expectativas favorables entre las autoridades haitianas.
El funcionario citó como ejemplo una carta enviada a Naciones Unidas por Wilson Joseph, conocido como Lanmò San Jou, señalado como líder de la pandilla 400 Mawozo, en la que solicitó una tregua y la apertura de negociaciones.
La ONU confirmó la recepción de la comunicación, pero aclaró que ese hecho no supone reconocer al remitente ni respaldar sus planteamientos.
Ulloa también afirmó que El Salvador no pretende sustituir a la Fuerza de Supresión de Pandillas, la misión multinacional que apoya a la Policía Nacional de Haití en sus esfuerzos por recuperar el control territorial.
El vicepresidente sostuvo que la operación salvadoreña ha producido resultados importantes con un gasto inferior al de las iniciativas internacionales, aunque reconoció que no disponía de cifras exactas sobre su costo.
Persisten dudas sobre el mando y el marco legal
Uno de los principales asuntos pendientes es determinar con precisión bajo qué estructura operan los soldados salvadoreños y qué autoridades ejercen el mando efectivo sobre sus acciones.
Naciones Unidas ha señalado que la mayoría de los efectivos enviados por El Salvador no forma parte del contingente sometido al marco operativo de la Fuerza de Supresión de Pandillas.
Esta circunstancia ha generado preguntas sobre la supervisión internacional, las reglas de uso de la fuerza y los mecanismos de rendición de cuentas ante posibles incidentes.
El primer ministro haitiano ha sostenido que las fuerzas extranjeras presentes en el país deben apoyar a las instituciones nacionales y que el Estado haitiano conserva la dirección de las operaciones de seguridad.
Por su parte, Bukele ha reiterado su disposición de colaborar con Haití para enfrentar a las organizaciones criminales que mantienen amplias zonas del país bajo su influencia.
La reunión prevista para el 16 y 17 de noviembre permitirá conocer si ambos gobiernos acuerdan mantener, modificar o reducir el despliegue salvadoreño.
Hasta ahora, las autoridades no han anunciado un calendario de retirada ni han confirmado públicamente una decisión definitiva sobre la duración de la misión.
El encuentro tendrá especial relevancia para Haití, que continúa enfrentando una crisis de seguridad marcada por la expansión de las pandillas, el debilitamiento institucional y las dificultades de las fuerzas nacionales e internacionales para recuperar el control de los territorios afectados.
Fuente El Caribe








