Así usa China robots para evitar tragedias en sus trenes
La expansión de este sistema que supera en extensión a las redes de alta velocidad del resto del mundo juntas ha ido acompañada de nuevas tecnologías de vigilancia, señalización y mantenimiento, después de que el accidente de julio de 2011 pusiera en cuestión la seguridad de unas infraestructuras que entonces apenas llevaban unos años funcionando.

La expansión de este sistema que supera en extensión a las redes de alta velocidad del resto del mundo juntas ha ido acompañada de nuevas tecnologías de vigilancia, señalización y mantenimiento, después de que el accidente de julio de 2011 pusiera en cuestión la seguridad de unas infraestructuras que entonces apenas llevaban unos años funcionando.
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RESUMEN
Redacción.- Quince años después de que un tren bala embistiera a otro en Wenzhou causando 40 muertos, China opera la red de alta velocidad más larga del mundo: 50.400 kilómetros vigilados por sismógrafos que frenan convoyes en segundos, robots que revisan de madrugada más de 10.000 piezas por tren y una inversión que en 2025 se situó en 134.000 millones de dólares.
La expansión de este sistema que supera en extensión a las redes de alta velocidad del resto del mundo juntas ha ido acompañada de nuevas tecnologías de vigilancia, señalización y mantenimiento, después de que el accidente de julio de 2011 pusiera en cuestión la seguridad de unas infraestructuras que entonces apenas llevaban unos años funcionando.
Aquella tragedia presenta similitudes con la ocurrida el pasado octubre con 69 fallecidos en Urda (Toledo), donde un tren embistió por detrás a otro que permanecía detenido, tras una avería del sistema de seguridad y una posterior autorización para reanudar la marcha, aunque las causas siguen investigándose.
Un punto de inflexión
El siniestro de Wenzhou ocurrió en 2011, cuando un tren que había quedado detenido durante una tormenta eléctrica fue alcanzado por otro convoy que circulaba por la misma vía, sin que los mecanismos de señalización lo impidieran.
La investigación oficial identificó defectos de diseño en los sistemas de señalización y control, una gestión deficiente y una respuesta inadecuada a la avería provocada por un rayo.
Las autoridades ordenaron inspecciones, redujeron las velocidades de circulación y suspendieron la aprobación de nuevos proyectos mientras revisaban los procedimientos.
El accidente desencadenó una depuración de responsabilidades que culminó con sanciones a 54 cargos ferroviarios.
Entre los sancionados figuró el exministro Liu Zhijun, destituido meses antes del siniestro y condenado posteriormente a muerte, pena conmutada por cadena perpetua, por delitos de corrupción y abuso de poder, no por su responsabilidad en el accidente.
Frenado automático y vigilancia
En la actualidad, uno de los pilares de la seguridad ferroviaria china es el sistema de control de trenes CTCS, cuya modalidad CTCS-3 utiliza comunicaciones inalámbricas y centros de bloqueo por radio para supervisar la posición y velocidad de los convoyes y gestionar sus autorizaciones de movimiento.
Estos mecanismos permiten controlar las distancias de seguridad entre trenes y activar intervenciones automáticas cuando se superan determinados límites, aunque su funcionamiento depende de los equipos de señalización, las comunicaciones y los protocolos establecidos para situaciones anómalas.
La protección se extiende a los fenómenos naturales. China comenzó a desarrollar en 2012 un sistema de alerta sísmica ferroviaria mediante la colaboración entre las autoridades del sector y la Administración Sismológica, renovada en 2018.
Según medios estatales, el intervalo entre la detección de las primeras ondas sísmicas y el inicio del frenado de emergencia puede reducirse a 3,63 segundos.
En las tareas de mantenimiento, las autoridades también han incorporado robots de inspección capaces de examinar componentes ferroviarios durante las horas nocturnas.
Fuente Noticias Telemicro








