Cartas del Lector

A Carolina Mejía

Hoy me levanté para hacer la rutina de ejercicio, hoy más que ayer siento el aire más espeso, más denso, más incómodo para respirar, y debo dejar claro que no tengo ninguna afección respiratoria, y aunque este sería un perfecto espacio para quejarme de algo que la mayoría ya sabemos, que es el tema del Vertedero de Duquesa, hoy no es así.

Pasados los meses de confinamiento y una evidente sequía, he visto cómo uno de los pulmones de mi ciudad, El Mirador Sur, se debilita a raíz del calor y las altas temperaturas que acogen nuestro clima tropical.

Aun con todos los avances tecnológicos, no hemos logrado crear una buena logística para preservar en condiciones óptimas una de las áreas verdes de mayor importancia de Santo Domingo, aún teniendo soluciones prácticas como la instalación de bombas subterráneas o sistemas de riego, el parque cae en una gran desmejoría.

Que triste es ver cómo en cada periodo electivo vemos sucumbir las realidades de cada uno de los dominicanos con mentiras fundidas, paños tibios y analgésicos morales. Que triste es ver avanzar el tiempo y encontrar cada mañana los mismos titulares, las mismas necesidades económicas y exactamente las mismas deficiencias en áreas verdes y colectivos forestales, hasta hace poco, que gracias a usted, se integran planes que equilibren nuestras necesidades con una idea de consumo menos agresiva para nuestro entorno.

Estas líneas van dirigidas a las personas que pensamos en el bien, de aquellos que nos preocupamos por lo que pasará con nuestros hijos, por lo que pasará con la flora, y lo que pueda pasar mañana si no aceptamos el cambio que ya va en curso. Como también van dirigidas para tratar de crear conciencia en nuestros gobernantes y las personas que dirigen las áreas verdes.

A pesar de que en este momento el parque se encuentra limpio y libre de basura, el cual es un increíble gesto que nos eleva. Sin embargo, también el parque necesita agua, sistema de riego, y de manos preocupadas que trabajen de forma cotidiana, y no cada vez que un afligido ciudadano se queje.

Concluyo con la siguiente pregunta:
¿Debemos esperar que lo poco que nos queda de áreas verdes desaparezcan para preocuparnos por lo que una vez tuvimos?

En espera de una respuesta se despide no sin antes agradecer su atención.

Por: Ing. Hamilton Luna

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