Editoriales Invitados

Acuerdos para la paz

Aunque las tensiones en la península de Corea habían disminuido después que Kim Jong-un, anunció el cese de los ensayos nucleares y el cierre de instalaciones de pruebas atómicas en abril pasado, con el agrado de Estados Unidos, se esperaba que progresase el previsto encuentro con el presidente Donald Trump.Pero el mundo no estuvo tranquilo hasta que no se produjo la reunión ayer en Singapur, después del largo y tenso período durante semanas este año.

Como la política se fundamenta en realidades, y al final no necesariamente en discursos, por más altisonantes que sean, lo que vimos fue un fluido encuentro muy marcado por la
formalidad y el respeto.

No faltaron las ocurrencias del presidente Trump y la circunspección del dictador Kim Jong-un, pero lo que consta son los acuerdos:

-Trabajarán conjuntamente por el establecimiento de un “régimen de paz duradera y estable” en la península de Corea. Será necesario firmar un tratado que ponga fin definitivo a la guerra de 1953 con la rúbrica de un
armisticio final.

-La aceptación por parte de Corea del Norte de un proceso de verificación de la desnuclearización.

-Estados Unidos se comprometió a no realizar ejercicios y maniobras militares conjuntamente con Corea del Sur. El propio presidente Trump consideró que sería una provocación.

-Disposición de reunirse nueva vez, sea en Washington o en Pyongyang.

-Según progrese el programa de desnuclearización EEUU aflojaría el régimen de sanciones.

Sectores norteamericanos han considerado que el presidente Trump fue condescendiente con Kim Jong-un, pero olvidan que una negociación se fundamenta en concesiones y buena voluntad.

En cualquier caso, la cumbre rompió con todos los esquemas y al presidente Trump hay que reconocerle pragmatismo y proactividad ante el tímido y rígido Kim.

Otros elementos a considerar, y Trump no lo ha ignorado. La colaboración de China Popular y Rusia en pro del encuentro. Japón también ha dado su conformidad.

Corea del Sur, que ha jugado un rol decisivo desde los juegos olímpicos de invierno y los encuentros en la frontera común, ha reaccionado con cautela. Requerirá detalles.

Todo lo ocurrido debe asumirse sólo como el inicio de una negociación conducente a la disminución de tensiones. Ahora falta suscribir los acuerdos finales para la paz.

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