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Al menos 20 partidos desaparecerán en las próximas elecciones por Ley de Partidos Políticos

Por: Manuel Soto Lara

Veinte partidos políticos reconocidos podrían desaparecer el próximo proceso electoral a celebrarse el año 2020. Tendrían que obtener al menos el uno por ciento de los votos válidos emitidos. También están obligados sacar, al mismo tiempo, siquiera un funcionario electo. Sin esas dos condiciones pierden su reconocimiento. Un promedio de veinte partidos, en su histórico electoral, no ha llegado al uno por ciento. Algunos lo han logrado muy pocas veces.

Con la vetusta Ley Electoral, que les exigía un dos por ciento de la votación, les permitía sobrevivir con un funcionario electo. Ahora no. Con la nueva Ley de Partidos, es obligatorio sacar el uno por ciento de los votos y el funcionario. De haberse aplicado esta norma en el pasado proceso electoral unos 18 partidos se habrían extinguido por perdida del reconocimiento.

Entre ellos, el Partido Cívico Renovador (PCR), con un 0.85 por ciento; Dominicano por el Cambio (DxC) 0.64; Frente Amplio, (FA) 0.60; Unión Demócrata Cristiana (UDC) 0.45; Partido Quisqueyano Demócrata Cristiano (PQDC) 0.44; Partido Liberal Reformista (PLR), 0.38; Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD), 0.36; Fuerza Nacional Progresista (FNP), 0.35; y Alianza por la Democracia (APD), 0.35.

También en el filo de navaja el Partido Popular Cristiano (PPC) con un 0.30; Partido Acción Liberal (PAL), 0.30; Partido Revolucionario Socialdemócrata (PRSD), 0.18; Partido Demócrata Popular (PDP), 0.15; Partido Revolucionario Independiente (PRI), 0.13; Partido de Unidad Nacional (PUN), 0.12; y Partido Nacional de Voluntad Ciudadana (PNVC) con 0.10 por cientos.

En el caso de los partidos Demócrata Institucional (PDI), 0.13 y Partido Socialista Verde (PASOVE), 0.32; el primero postulando a Ranfis Trujillo y el PASOVE al Príncipe Karim Abu Nava, podrían retener su reconocimiento. Con ello estarían haciendo algo diferente. Eso podría eventualmente garantizarles su permanencia más allá del venidero proceso electoral. En el caso de Trujillo, tiene un impedimento constitucional para ser candidato. El artículo 20 de la Constitución prohíbe ser candidato presidencial a dominicanos con más de una nacionalidad.

El Bloque Institucional Socialdemócrata (BIS), con exactamente un uno por ciento (1.00); no está en una posición cómoda de cara el venidero proceso electoral. Está en la línea gris. Su presidente, José Francisco Peña Guaba, que es un político emprendedor está trabajando fórmulas de sobrevivencia común para estas organizaciones en serios apuros.Las organizaciones, que esperan obtener resultados diferentes haciendo lo mismo, están condenadas a morir. A menos que se produzca un milagro. No es momento de chismes. Es momento de unirnos. Estuvimos unidos cuando hacían la Ley para matarnos. No dependía de nosotros. No incidíamos en el congreso y nos dejaron solos. Hicimos lo que pudimos. Ahora precisamos de unión para defendernos de ella.

Otros partidos políticos que podrían perder su reconocimiento, aunque en el pasado proceso electoral superaron el uno por ciento son los partidos: Alianza País, 1.83; Partido Humanista Dominicano (PHD), 1.30; y el Movimiento Democrático Alternativo (MODA), con un 1.18. Cualquiera de estos partidos podría obtener menos del uno por ciento. E inversamente, cualquiera de los citados anteriormente podría superar ese umbral. De todas maneras unos 20, que lucen indiferentes a su cruda realidad, parecen condenados al sepulcro.

El venidero proceso electoral es una prueba de fuego para estas organizaciones políticas. Ahora concurrirán, en virtud del nuevo orden legal, en condiciones más desventajosas. Es casi seguro que, de no hacer algo diferente, no sobrevivirán a las elecciones del año 2020. Precisan de una urgente y efectiva estrategia.

Cuatro partidos mayoritarios reciben el 80 por ciento de los recursos que el Estado aporta a las organizaciones políticas. El 20 por ciento restante se divide entre 22 organizaciones. La desigualdad es evidente. Ellos hacen la ley. Dos de esos cuatro disponen para competir, además, de los recursos del Estado.

Estas organizaciones políticas tienen que reinventarse. El nuevo orden legal y la desigualdad en la participación electoral impone un cambio de paradigma. Haciendo las mismas alianzas entre desiguales no obtendrán una votación que les permita sobrevivir. Menos ahora que los grandes partidos solo disponen de un 20 por ciento de candidaturas de reservas y no la van a ceder todas. Otro problema es que ahora con la nueva ley de partidos solo le valen los candidatos que estos partidos aporten a la alianza. Anteriormente, todos los que figuraban su boleta le valían para mantener su reconocimiento, aunque fueran de otro partido. Ya no.

Esa Ley No. 33/18 sobre Partidos políticos, y ahora hablo en plural incluyente, es la sepulturera de nuestras organizaciones políticas. Hacer alianza electoral con los grandes partidos, los cuales hicieron esa ley para matarnos, es como morir abrazado a nuestro verdugo.

Es una especie de “Complejo de Estocolmo”. El próximo proceso electoral es el cadalso. Un patíbulo donde irremediablemente parecemos estar condenados a morir. Moriremos los indiferentes, chismosos, cobardes y aduladores de la santa majestad de nuestros verdugos. Quien no sea capaz de defenderse: ¡Descanse en paz!

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