Columnas

Amicuscuriae ante el TC

Por: Namphi Rodríguez

Una de las figuras procesales más innovadora que ha incorporado el Tribunal Constitucional a su procedimiento ha sido el “amicuscuriae” o el “amigo de la corte”.

Se trata de un instituto procesal que nos viene del derecho anglosajón, pero cuyos orígenes se remontan al derecho romano.

Su incorporación a los procesos constitucionales procura una mayor participación de las personas y la sociedad civil en una democracia deliberativa que se erige como intérprete de la Constitución.

En nuestra tradición civilista sólo a las partes son titulares de la relación jurídica de derecho, por lo que la acción procesal está concedida excepcionalmente a un tercero que tenga interés jurídicamente protegido o al interviniente voluntario y forzoso.

Actualmente, Reglamento Jurisdiccional del TC considera “amicuscuriae” a la persona física o jurídica, o a la institución del Estado que, ajena al litigio o al proceso del cual está apoderado el TC, que somete un escrito de opinión con el objeto de colaborar con su edificación.

En otras palabras, se trata de un tercero por iniciativa propia o por determinación social que interviene en el debate con el objeto de enriquecer los argumentos que se presentan al tribunal.

El Reglamento dispone que, “el amicuscuriae participa en casos de trascendencia constitucional o que resulten de interés público, como son la acción directa de inconstitucionalidad, el control preventivo de los tratados internacionales y los recursos de revisión constitucional de amparo en los cuales se ventilen derechos colectivos y difusos. Deberá poseer reconocida competencia sobre la cuestión debatida y su opinión carece de efectos vinculantes para el Tribunal Constitucional”.

Es decir, el TC ha tomado en consideración la relevancia de la materia, las especificidades del objeto de la demanda y la trascendencia de la controversia constitucional.

Contrario al recurso de intervención, el “amicuscuriae” no se considera parte en el proceso, por lo que no puede asumir ninguno de los derechos procesales que les correspondan a éstas.

El interviniente es la persona física o jurídica que participa en un expediente en curso ante el TC, motivado por un interés personal o por el interés de una de las partes en dicha participación. En la primera hipótesis se trata de una intervención voluntaria y, en la segunda, de una intervención forzosa.

El recurso de intervención voluntaria o forzosa se diferencia del “amicuscuriae” en el hecho de que la definición de tercero da por exclusión, es decir, sólo aquellas personas que pueden ser alcanzados por la eficacia de la sentencia.
Mientras que el “amicuscuriae” se determina por inclusión, o sea, incorpora toda persona que tenga interés en participar en la formación de la argumentación del tribunal.

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