¡APLAUSOS DE PIE! EL VALIENTE GENERAL MEJÍA, LE CANTA LA TABLA A PETRO

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RESUMEN
En un contundente pronunciamiento, el general Mejía enfatizó que las fuerzas armadas deben servir a la nación y no a intereses políticos particulares. Aseguró que la lealtad de los militares debe dirigirse hacia la Constitución y el pueblo, recordando que los gobiernos son temporales, mientras que las instituciones deben perdurar. El general advirtió que la politización de las fuerzas armadas puede llevar a la división y a la pérdida de credibilidad ante la ciudadanía. Resaltó que las naciones más estables son aquellas donde los militares actúan como defensores de la institucionalidad, manteniendo su carácter profesional y su compromiso con el interés nacional.
- Las fuerzas armadas deben servir a la nación y no a facciones políticas.
- La lealtad debe estar dirigida a la Constitución y al pueblo.
- La politización de los militares puede generar división y desconfianza.
- La estabilidad de una nación se basa en la institucionalidad militar.
- La grandeza de las fuerzas armadas radica en su compromiso con todos los ciudadanos.
El general Mejía reafirma el papel de las fuerzas armadas como garantes de la institucionalidad y la soberanía nacional, rechazando su politización y subrayando la importancia de la lealtad a la Constitución. Su mensaje destaca que la grandeza militar radica en servir a todos los ciudadanos y preservar el orden constitucional.
Una fuerza armada profesional existe para servir a la nación, proteger su soberanía y defender el orden constitucional, no para convertirse en instrumento de una facción política, un partido o un líder en particular. Su lealtad debe estar dirigida a la Constitución, las leyes y al pueblo en su conjunto, entendiendo que los gobiernos son temporales, mientras que las instituciones de la República deben permanecer.
Cuando el componente militar mantiene su carácter institucional, prevalecen valores como el honor, la disciplina, la obediencia a la ley y el compromiso con el interés nacional. En cambio, cuando se politiza, corre el riesgo de dividirse, perder credibilidad ante los ciudadanos y alejarse de su misión fundamental. La historia demuestra que las naciones más estables son aquellas donde los militares actúan como garantes de la institucionalidad y no como actores partidistas.
La verdadera grandeza de una fuerza armada no se mide por su cercanía al poder político de turno, sino por su capacidad de mantenerse firme en sus principios, proteger a todos los ciudadanos sin distinción y preservar la continuidad de la República por encima de las diferencias ideológicas. Los partidos pasan, los gobiernos cambian, pero la patria, sus instituciones y su pueblo permanecen.
Fuente: to2encargo_hardward








