Cartas del Lector

Ayuda por fe

Señor director:

Merece felicitación y reconocimiento la labor de ayuda desinteresada y por fe, que realiza la congregación María Teresa de Calcuta en el sector María Auxiliadora del Distrito Nacional. Una ayuda de verdadero amor al prójimo, especialmente a los más necesitados, ayuda sin engaño ni malicia ni de estrategia como se acostumbra aquí, para conquistar afecto y liderazgo y sumarlos a determinado proyecto social, político, económico, etc.

Merece resaltar el trabajo que realiza esa congregación por más de 40 años en ese sector de la capital. Con hábitos propios de su cultura originaria de La India, al sur de Asia, desarrollan aquel significativo y loable trabajo en favor de los más pobres, con atención especial a niños y ancianos.

Atendiendo a sus posibilidades, estas hermanas ayudan a madres, padres, niñas y niños, enajenados mentales, ancianos etc., recibidos y organizados para tales fines, cuya entrega se hace en orden.

Los renglones de donación más frecuentes son comestibles y medicina cada 15 días, pero socorren con compra de recetas, reparación de casuchas, entrega de ropas y auxilian niños carenciados con útiles escolares.

Tan marcada es su dedicación a esta actividad, que cada día martes visitan a 30 enajenados mentales para darle su desayuno, mientras que otro grupo de indigentes lo reciben en la propia casa de beneficencia. Así mismo imparten orientación espiritual abierta y libre de compromiso a la comunidad.

Sus ayudados/as reciben en el mes de diciembre una caja o funda con variados productos alimenticios sin aparataje, culatazos ni compromiso, pues solo prima el interés de ayudar a los más pobres, lo que constituye solidaridad y ayuda autentica, transparente y por fe. A los beneficiarios no se les pide cuenta ni recompensa por lo recibido. Es distinta a la que hace el presidente del República, sus funcionarios, los legisladores, y otros actores políticos, discípulos o imitadores del Dr. Joaquín Balaguer.

Con más voluntad que recursos, la congregación María Teresa de Calcuta sobrevive especialmente de donaciones espontáneas en especies y en metálico, de la población más sensible a la reconocida vocación cristiana y humanitaria de la Madre Calcuta.

En silencio cuasi sepulcral literalmente, esta congregación constituye un verdadero y humanitario plan social para los más pobres a su alcance. Respeto y felicitación para su personal.

Atentamente,
Lic. Santiago Martínez

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