Columnas

Bosch, Danilo y China

Por: Rafael Ciprián

Muchos se preocuparon cuando el presidente Danilo Medina, en uso de su potestad constitucional, decidió establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China. Y esa preocupación tenía su origen en la reacción que provocaría en los Estados Unidos de América ese acercamiento a la patria de Mao Tse Tung o Mao Zedong. Parece que el colonialismo ideológico de algunos se quedó frizado en la era de la Guerra Fría.

Otros se asombraron por ese ejercicio libérrimo de la soberanía nacional. Significó el rompimiento de relaciones con Taiwán. Sobretodo porque es el reconocimiento de que sólo hay una China, y la tierra en que Chiang Kai-shek se refugió cuando no pudo resistir la embestida de los comunistas, bajo el liderazgo de Mao, es parte de ella.
Acusaron injustamente al presidente Medina de ingratitud frente a Taiwán. Pensaron que las inversiones que había hecho en el país, nos ataban como a un matrimonio, sin divorcio posible. Hasta reprocharon la supuesta rápidez en la vinculación con el gigante oriental. Nada más equivocado.

La iniciativa del presidente Medina de establecer relaciones con China se corresponde con una aspiración muy sentida por su líder, el profesor Juan Bosch.

Resulta que como consecuencia del fatídico golpe de Estado contra Juan Bosch, en el 1963, auspiciado por los estadounidenses, que luego generó la Guerra de Abril del 1965, con el único propósito de la vuelta a la constitucionalidad y reinstalación del gobierno de Bosch sin elecciones, que fue frustrada por la invasión norteamericana, el autor del libro “De Cristóbal Colón a Fidel Castro. El Caribe, Frontera Imperial.” decidió viajar para conocer otras sociedades. Y llegó a China en el 1969. Su admiración por este país y su organización socio-política fue muy grande. Hasta escribió un artículo en la revista ¡Ahora!, a comienzos del 1970, que luego lo convirtió en el libro “Viaje a las Antípodas”. Así dejaba constancia de su experiencia en Oriente y, además, destruía muchas de las mentiras que la propaganda política de entonces nos vendía. Bosch, visionario como era, vaticinó que China sería la fábrica del mundo, y acertó.

De manera que las relaciones diplomáticas con China, con los múltiples beneficios que generará para nuestro país, elevan al presidente Danilo Medina en su condición de estadista y lo consagran, más aún, como un verdadero boschista.

Con el viaje del presidente Medina a China se busca concretizar, con mutuos beneficios, las relaciones diplomáticas existentes. Logró 18 intenciones de acuerdos comerciales, agropecuarios, financieros, deportivos, culturales.Se incrementará la exportación. Se suprimió la visa con pasaportes diplomáticos y oficiales. No hay dudas, esos vínculos con China darán buenos frutos.

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