Salud

Cáncer | El origen del nombre y otros nueve datos históricos sobre este mal

El cáncer se encuentra entre las primeras causas de muerte en el mundo junto con las enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares e infecciones respiratorias. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2018 hubo 9,8 millones de muertes por cáncer y los nuevos casos sumaron 18,1 millones

Esta enfermedad se origina debido a que el ADN de la célula de un cuerpo empieza a mutar y, en vez de autodestruirse – lo normal en una célula dañada-, comienza a multiplicarse de forma descontrolada.

En realidad, el cáncer es un conjunto de enfermedades. Actualmente, se conocen más de 100 tipos de cánceres que, en general, reciben el nombre de los órganos o tejidos en donde se forman, aunque también pueden llamarse de acuerdo al tipo de células que los forma. Pero ¿por qué se le conoce a este mal con el nombre de cáncer?

Esfinge

Se han encontrado rastros de cáncer en fósiles de momias egipcias. (Foto: Pixabay)

►Cáncer | ¿De dónde viene el nombre?

Las primeras referencias del término se encuentran en una colección de obras del siglo IV a.C. atribuidas al médico griego Hipócrates: El “Corpus Hippocraticum”. En esta se mencionan unas lesiones ulcerosas crónicas, algunas veces endurecidas, que se desarrollan en el cuerpo progresivamente y sin control, y que al expandirse por los tejidos asemejan las patas de un cangrejo. 

Fue por dicha relación que los griegos denominaron a esta enfermedad como ‘Karkino’, palabra griega que también significa cangrejo. De allí, el término pasó al latín como ‘cancer’ (sin tilde), aludiendo tanto a la enfermedad como al animal.

►El cáncer no es una enfermedad moderna

Algunas personas creen que el cáncer es una enfermedad reciente, producida por el estilo de vida moderno. Pero no es verdad. De hecho, se han encontrado vestigios de cáncer en fósiles de momias egipcias, registros de documentos griegos, e incluso un grupo de científicos del Instituto de Estudios Evolutivos de la Universidad de Witwaterstrand (Sudáfrica) afirmó haber hallado rastros en un fósil de pie humano de hace 1,7 millones de años de antigüedad. 

No obstante, no cabe duda de que los casos de cáncer existentes en aquellas épocas eran muchísimo menores a los de la actualidad.

►Tratamientos contra el cáncer en la antigüedad

Hasta mediados del siglo XIX, el tratamiento de tumores fue elemental en Europa, basado mayormente en la extirpación con técnicas muy rudimentarias y con pocos resultados.

El papiro egipcio de Smith (1600 a.C), que ilustra las afecciones de la época, describe 8 casos de úlceras o tumores removidos con el uso de un “cauterio” y posibles osteosarcomas. En el papiro de Ebers (1500 A.C.) hay una mayor descripción de lesiones tumorales con referencia a órganos afectados, como la piel, el estómago, el útero, el ano y, posiblemente, la tiroides, así como relatos de extirpaciones quirúrgicas.

En Grecia, Hipócrates describe cuatro humores: flema, sangre, bilis amarilla y bilis negra. Relaciona los excesos y desequilibrios de los humores a estados como la melancolía y su posible relación con enfermedades, recomendando para el tratamiento de tumores el aceite de rosas y la extirpación quirúrgica.

En la Edad Media existió un mayor interés en la búsqueda de tratamientos y terapias contra esta enfermedad, aunque con pocos resultados. Famoso es el caso de Clara Jacobi, una holandesa que sufría un tumor en el cuello. En el año 1689, se consiguió su extirpación “quirúrgica”.

►El hollín como causa de cáncer

Una de las primeras personas en asociar una determinada causa con el cáncer fue Percivall Pott, a finales del siglo XVIII. Este cirujano inglés se dio cuenta de la existencia de una relación entre el trabajo de deshollinador y el desarrollo de varios tipos de tumores.

Pott fue el primero en identificar un carcinógeno en el medio ambiente. Este cirujano británico apuntaba al hollín, aunque no sabía que en realidad este es una mezcla formada por varios compuestos químicos. Desgraciadamente, no todos los tumores pueden explicarse con una relación causa-efecto tan evidente.

►Primeros hospitales

En Francia, a fines del siglo XVIII, se abrieron los primeros hospitales para pacientes con cáncer. Su finalidad no era solo la de curar a los afectados, sino también evitar su «transmisión», ya que entonces se creía que se trataba de una enfermedad contagiosa.

Por miedo al contagio, algunos de estos nosocomios se encontraban situados fuera de las ciudades. En aquella época, se había popularizado la teoría microbiana, que propone que los microorganismos son la causa de una amplia gama de enfermedades.

►Descubrimiento de la radioterapia

En 1896, un profesor de física de nacionalidad alemana, Wilhelm Conrad Röntgen, descubre y presenta las propiedades de los rayos X. De esta manera, a los pocos meses esta nueva técnica se utiliza en la diagnosis y a los tres años se usa en el tratamiento de cánceres. La radioterapia comenzó con radio y con las máquinas diagnósticas relativamente de baja tensión.

►Descubrimiento de la quimioterapia

La era de la quimioterapia se inició en la década de 1940 con los primeros usos del gas mostaza, usado como arma química en la Segunda Guerra Mundial, y drogas antagónicas al ácido fólico para el tratamiento del cáncer.

►Inmunoterapia

Cáncer

La inmunoterapia se usa para estimular o reponer el sistema inmunitario frente al cáncer. (Foto: Pixabay)

Con la comprensión de la biología de células cancerosas, varios agentes biológicos se han desarrollado en el tratamiento de cánceres. A estos tratamientos se les denomina inmunoterapia, terapia biológica, terapia modificadora de la respuesta biológica o terapia MRB.

La técnica se usa para estimular o reponer el sistema inmunitario frente al cáncer, infecciones u otras enfermedades, así como para aminorar los efectos secundarios de tratamientos muy agresivos usados contra el cáncer. El objetivo puede ser profiláctico (preventivo) o terapéutico (curativo o de mantenimiento). Dentro de los tratamientos biológicos están los anticuerpos monoclonales, las vacunas y los denominados factores de crecimiento.

Los primeros anticuerpos monoclonales, rituximab (Rituxan) y trastuzumab terapéuticos (Herceptin) fueron aprobados a finales de la década de los 90 para tratar el cáncer del linfoma y de pecho, respectivamente.

La informacion es de El Comercio

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