Diáspora

Castillo y alcalde de NY se unen a deudos de víctimas del vuelo 587, 17 años después

NUEVA YORK._ El cónsul general dominicano, Carlos A. Castillo y el alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, se unieron a docenas de deudos de los dominicanos que murieron en la explosión del avión de American Airlines, que los llevaba a la República Dominicana el 12 de noviembre de 2001.

Como cada año, el acto de recordación, se realizó cerca de la bahía de Belle Harbor en Queens, donde cayeron los restos incendiados del avión que transportaba 260 pasajeros y ocasionaron otras cinco muertes de personas que estaban en tierra.

La ceremonia, que fue abierta por el sacerdote Eric Cruz, de la iglesia católica San Juan Crisóstomo, se inició poco después de las 9:00 de la mañana, a la hora exacta en que explotó el Air Bus A-300 de la línea estadounidense, y luego, miembros del Departamento de Bomberos, hicieron sonar una campana.

Varios de los parientes de los muertos, leyeron listas con los nombres de los caídos, que también se esculpieron en el monumento 587, levantado próximo a la escena y con vista al mar.

El cónsul Castillo y el alcalde depositaron flores blancas en los huecos del monumento, saludaron y abrazaron a familiares cercanos, la mayoría de los cuales tenían retratos de los difuntos, además de flores, sin poder contener las lágrimas casi dos décadas después de la tragedia.

La explosión de la aeronave en el vuelo 587 es considerada el peor accidente de su tipo en la historia de la aviación civil de Estados Unidos.

“Esa mañana comenzó como cualquier otro día, y luego llegó la tragedia, y la vida de todos se ha cambiado”, dijo el alcalde de Nueva York, en una mañana fría y ventosa. “Doscientos sesenta y cinco buenas personas perdieron sus vidas, y las recordamos aquí”, añadió de Blasio.

El avión con destino a República Dominicana partió del aeropuerto JFK poco después de las 9:00 de la mañana del 12 de noviembre de 2001. Un minuto después del despegue, el avión se vio obligado a atravesar una fuerte turbulencia y al parecer, el capitán se turbó, al pasar otro avión cerca.

Cuando cayó, el avión en la referida bahía, sus restos incendiados impactaron un barco estacionado en un camino de entrada, en una estación de servicio y los techos de las casas en Belle Harbor, destruyendo cuatro viviendas y provocando incendios en aproximadamente una docena más.

Las autoridades inicialmente temían que la explosión fuera un ataque terrorista, y por la especulación que se mantuvo por meses de que un terrorista detonó un artefacto explosivo a bordo del avión.

Pero los investigadores pudieron armar un esquema con la reacción del piloto a la turbulencia que en última instancia produjo la tragedia.

“Compartimos su dolor, todos juntos”, dijo de Blasio antes de colocar las flores blancas en el monumento.

“Sé que hoy en día todos estamos de luto, pero sé que todo el mundo se reconforta entre sí”, dijo el alcalde.

Los familiares de las víctimas, Rafael Frías, Karen Tavárez y Freddy Rodríguez leyeron los nombres de los muertos.

“Gracias a todos por estar aquí para recordar a los que perdimos, a los que amamos y a los que aún amamos en nuestros corazones”, dijo el alcalde de Blasio a los aproximadamente 150 asistentes.

“Todos somos incapaces de imaginar que han pasado 17 años”, dijo el alcalde.

Por Miguel Cruz Tejada

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