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Condiciones de insalubridad se aprestan para que resurja brote diarreico en Villa Liberación

Un gran cúmulo de basura en aceras y solares baldíos, aguas estancadas en las esquinas y un hedor que inunda el ambiente es el panorama que se observa al llegar al sector Villa Liberación, en Santo Domingo Este.

Hace justo un año, en enero de 2023, se desató un brote de cólera en la zona, que llevó a las autoridades de Salud Pública a instalar un hospital móvil y centro de vacunación para contrarrestar esta bacteria que afectó a 143 personas a nivel nacional y causó una defunción.

Diario Libre conversó con la directora de Riesgos y Desastres del Ministerio de Salud, Gina Estrella, quien aseguró que se hizo un levantamiento en la zona y no se determinó la presencia de infecciones diarreicas agudas.

Los solares baldíos están llenos de basura en Villa Liberación. (NEAL CRUZ)

«Nos hemos metido en todas partes, hemos mandado brigadas, nos hemos reunido con los comunitarios, con la iglesia, con el director del Centro de Primer Nivel (CPN), y por ningún lado», precisó la galena.

Al preguntarle sobre la posible presencia de la enfermedad en otras zonas, Estrella respondió que «aquí, en Santo Domingo, no tenemos ni siquiera brote diarreico ahora mismo».

Locales expresan temor

«Se posa mucha agua negra entre el hospital y el comedor», afirmó Zoila de los Santos, residente por más de 20 años en el sector al referirse al espacio que divide al Centro de Atención Primaria y el local de los Comedores Económicos.

La joven, dueña de una tienda de pacas, asegura que «gracias a Dios no ha habido novedad ni ningún vecino se ha vuelto a contagiar», pero, sigue latente el temor por las condiciones de insalubridad que priman en el sector.

De los Santos agregó que durante la jornada del año pasado se inoculó con la vacuna oral contra el cólera.

Un vendedor de pescado en Villa Liberación. (NEAL CRUZ)

En cambio, María Altagracia, miembro de la junta de vecinos, dijo que sí hay personas en el barrio con fuertes dolores de barriga.

Denunció que además de la poca frecuencia con la que pasan los camiones de basura, el agua potable no llega con regularidad a las llaves.

«Aquí el que no tiene 200 pesos para un tanque o 500 para un tinaco se queda sin agua. A veces a los niños hay que bañarlos con agua de botellón», acotó.

Reynaldo Mateo, otro comunitario, confesó que le paga dinero a un señor que tiene una bomba sumergible y así es como abastece de agua su hogar.

Cabe destacar que durante la visita, un camión de basura se encontraba recogiendo desechos en el vertedero del Centro de Diagnóstico y Atención Primaria Villa Liberación, uno de los puntos potenciales para la propagación de plagas y enfermedades.

Fuente: DL

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