Política

Crisis electoral y los tres comicios presidenciales de la década de los 90

A las 7 de la mañana de este domingo están pautadas a comenzar una de las elecciones presidenciales y congresionales más interesantes de los últimos 20 años de historia política en la República Dominicana.

Con dos fuerzas políticas apostando y proclamando un triunfo en primera vuelta y una tercera asegurando la necesidad de una segunda ronda, los dominicanos van a las urnas en las que pueden ser las elecciones más cerradas desde 1996, hace ya 24 años.

Esas elecciones del 1996, fueron las últimas de las tres contiendas presidenciales de la década de los 90, en las todas dejaron marcas debido a las circunstancias en las que se celebraron.

Entre 1990 y 1996 las crisis post electorales estuvieron a la orden del día, con dos líderes polticos luchando por ascender al poder mientras el otro se empleaba a fondo para mantenerse en él. Lo cuál culminaba con el último “pase de antorcha” política de una generación a otra.

Balaguer derrumbó a Bosch

En un ambiente caracterizado por fuertes insultos, denuncias de fraude y una aguda crisis económica, de acuerdo a los escritos del desaparecido vespertino Ultima Hora, se desarrollaron los comicios de  1990, que dieron una dudosa victoria al oficialista Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), con Joaquin Balaguer frente a un Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y Juan Bosch, que incluso llegó a proclamarse como ganador lo cual hizo que denunciara que en su contra se había cometido un “fraude colosal”.

La edición del 17 de mayo del 90 de ese vespertino señala varias publicaciones en las que tanto el PLD y el PRSC se declaraban ganadores teniendo como sustento su propio conteo de actas realizado en sus distintos comandos de campañas.

El entonces jefe de campaña del PLD, Félix Jiménez, realizó una rueda de prensa a tempranas horas del 17 de mayo acompañado del secretario de prensa, Leonel Fernández y del encargado de Cómputos, Víctor Grimaldi, para asegurar que los sus conteos les otorgaban 477,440 votos contra 442,598 del PRSC y 306, 866 del PRD.

El boletín no. 10 emitido el 17 de mayo marcó el inicio de la crisis post electoral al mostrar a Balaguer por encima de Bosch. Con los resultados de ese boletín, el PRSC se proclamó ganador y al otro día Bosch denunció que se había cometido un fraude electoral y de inmediato hizo un llamado al pueblo a lanzarse a las calles para protestar porque, según afirmó, las irregularidades se hicieron en  la Junta Central en complicidad con el Gobierno de Balaguer.

En un comunicado, el PRSC respondió al PLD llamando a la unidad y la concordia señalando que quienes no tienen la razón siempre apelan a violencia.

El entonces presidente de la JCE, Froilán Tavárez, declaró a Joaquín Balaguer ganador de los comicios con 669,073 sufragios frente a 647,369 de Bosch.

Observadores internacionales aseguraron que no hubo fraude

Jimmy Carter, expresidente de los Estados Unidos, fungió como observador de estos comicios y emitió un documento sobre el proceso electoral en el que afirmó que, pese a que algunos aspectos de los comicios fueron defectuosos,  la delegación de observadores no tuvo evidencia de que esas irregularidades invalidaran  la victoria del  candidato reformista Joaquín Balaguer.

Ante estás declaraciones, el PLD no tuvo opción más que reconocer los resultados de la JCE.

Es bien documentado en los escritos en los medios de comunicación de esa época que Bosch había rechazado el apoyo de Peña Gómez para las elecciones presidenciales. Posteriormente el líder perredista quedaría en un tercer lugar, con la cantidad de votos suficientes que habrían permitido que el primero alcanzará la presidencia.

Un fraude electoral contra Peña

Solo cuatro años después, Balaguer, Bosch y José Francisco Peña Gómez se volvían a enfrentar en un contienda por ver quién sería el próximo jefe de estado.

Mientras se acercaba el 16 de mayo de 1994, varios medios de comunicación comenzaron a hacerse eco de que una situación similar a los comicios del 90 podría pasar y que está vez el posible fraude electoral se realizaría desde dentro de la misma Junta Central Electoral.

Para este nuevo “round” entre los tres líderes políticos del país se encontraba el fortalecido Partido Revolucionario Dominicano, el favorito para quedarse con la presidencia de la República. Peña Gómez seguía aumentando su popularidad política y recibió el apoyo de varios ex aliados de Balaguer, entre ellos Fernando Álvarez Bogaerts quién fue su compañero de boleta y José Osvaldo Leger, entonces presidente del Senado. Con estas nuevas adicciones, Peña Gómez pareciera encaminado al poder.

Por su lado, pareciera como que Balaguer y Bosch, ambos ya sobre pasando los 80 años de edad y con algunas dificultades motoras, competían por el lejano segundo lugar y en un intento de parecer “renovados” llevaron como candidatos a la vicepresidencia a Jacinto Peynado y Leonel Fernández, respectivamente.

Aunque con ciertas tensiones, nada parecía entorpecer la celebración de los comicios de ese año, aún con las denuncias y advertencias de una posible “trampa” establecida por parte del PRSC dentro de la JCE.

El fraude electoral

El proceso siguió su curso y el órgano Electoral le entregó a los partidos políticos el corte del padrón de cara a los comicios y de acuerdo a las publicaciones de los medios de comunicación, entre ellos Última Hora, fue allí cuándo se realizó el fraude que catapultaria a Balaguer como vencedor de la contienda.

De acuerdo a los reportes, varias células que apoyaban a los reformistas produjeron un registro nacional de votantes adulterado suplantando los nombres y apellidos reales de una cantidad indeterminada de votantes con otros ficticios; reemplazaron los números reales de las cédulas con otros falsos, y reubicaron a decenas de miles de votantes en mesas de votación distintas a las que les correspondían.

Luego reemplazaron el padrón electoral legítimo con el adulterado y distribuyeron éste en las mesas electorales en los días anteriores a las elecciones. Lo que hizo que muchas personas no pudieran ejercer el sufragio debido a que sus nombres no aparecían en el listado adulterado.

A pesar de varias impugnaciones y alegatos de fraude, la JCE siguió realizando los comicios y los resultados finales dieron como ganador al PRSC y aliados quienes obtuvieron 1,275,460 votos, una ventaja de solo 22,281sobre el PRD y aliados quienes consiguieron 1,253,179 sufragios.

Crisis post electoral y “pacto por la democracia”

Los días subsiguientes a las elecciones presidenciales fueron determinantes y la población, a través de los medios de comunicación, comenzaron a creer en las denuncias de Peña Gómez y acuzaban a leguas a Balaguer de realizar un fraude para obtener la victoria.

Tanto Peña Gómez como Balaguer aceptaron sentarse en la mesa diálogo y ambos aceptaron en que la diferencia de votos era tan mínima que cualquiera de los dos pudo ser elegido legítimamente.

Y entonces comenzaron a trabajar en un acuerdo para alivianar la tensión nacional que podría convertirse en el estallido de una guerra civil.

La primera propuesta se realizó de parte de Balaguer, la misma consistía en que este  continuaría en la presidencia por los dos años siguientes, mientras que Peña Gómez sería designado vicepresidente y reemplazaría a Balaguer veinticuatro meses más tarde.

La contraoferta de Peña Gómez le daba la postestad a Balaguer para que gobernara por dos años y que después debía abandonar entonces la presidencia después de permitir nuevas elecciones libres que estarían organizadas bajo una nueva Junta, sujeta a una nueva ley electoral, con estrictos controles y bajo supervisión internacional. La reelección presidencial para un segundo término consecutivo quedaría prohibida. Y que para que resulte electo  un presidente, un candidato debería obtener una votación de 45 por ciento más un voto. Si este no era el caso, tendría que realizarse una segunda vuelta.

Balaguer aceptó el trato pero luego de una negociación con el PLD, el límite para obtener una victoria se aumentó a un 50 % + 1. Un ya enfermo Peña Gómez aceptó la condición y firmó el pacto.

La primera segunda vuelta

Como resultado de ese acuerdo, el país se preparaba para otra elecciones presidenciales a penas 18 meses después de haberse firmado el acuerdo.

Para estos comicios, del 16 de mayo de 1996, Bosch no fue candidato a la Presidencia y surgió la candidatura presidencial de Leonel Fernández. Del otro lado estaba Jacinto Peynado como el candidato del partido Reformista. Lo que hacía a Peña Gómez el amplió favorito y le ponía casi a las puertas de una victoria presidencial.

En los comicios de ese 16 de mayo, el PRD   obtuvo 1 millón 270 mil votos (47%) mientras que el PLD  alcanzó un 38%. El PRSC, sin el apoyo público de Balaguer apenas llegó a un 14.9%. La abstención en la primera vuelta llegó a 20.16 por ciento.

Esos resultados daban como un hecho que para elegir un presidente se tendría que realizar una segunda vuelta electoral.

Para esa contienda, la campaña agresiva del PLD en contra de Peña Gómez, en donde le fue cuestionada su nacionalidad, junto al apoyo brindado por Joaquín Balaguer y las bases del partido Reformista con el denominado “Frente Patriótico”, determinaron que Fernández  sobrepasara esa ventaja de 10 puntos y derrotaría a Peña Gómez para convertirse por primera vez en presidente de la República.

En ese torneo Electoral del 30 de junio, el PLD ganó la Presidencia al obtener un millón 466,382 votos, contra un millón 394,641 sufragios del PRD.

Esa victoria catapultaría a Fernández y al PLD como los próximos “líderes” políticos. Fernández sería nueva vez presiente desde el 2004 hasta el 2012 y el PLD se mantiene en el poder desde entonces.


Listin Diario

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