Salud

Cuando llega la pubertad a los varones

En el momento en que las hormonas sexuales se activan, inician los cambios corporales y emocionales

El período de transición entre la niñez y la adolescencia es lo que se conoce como pubertad. Se inicia con los cambios corporales que ocurren cuando las hormonas sexuales se activan. “En esa etapa se inicia el pensamiento formal, que le permite la capacidad de abstracción y de aprendizaje simbólico”, explica la doctora Vanessa Espaillat.

¿En qué rango de edad se inicia la pubertad en los varones y cómo se desarrolla?
Inicia cerca de los 11 años y termina con la entrada en la adolescencia cerca de los 14. A nivel físico, el niño empieza a cambiar la voz, se le ensancha la espalda, le sale el vello púbico, el pene aumenta de tamaño y se prepara para tener los “sueños húmedos”. A nivel emocional necesita ser aceptado por su grupo de iguales; lo que ha aprendido en el seno familiar desea ponerlo en práctica por sí mismo con sus amigos, por eso ya no quieren salir solos con los padres.

Asimismo, inicia un proceso de individuación e independencia. El conflicto es cuando quieren la libertad para actuar como jóvenes de su edad y no asumen responsabilidades. Ambas cosas son muestra de un crecimiento armónico y balanceado.

La capacidad de abstracción y de aprendizaje simbólico que le confiere el pensamiento formal, iniciado en esta etapa, le lleva a tener sus propias opiniones y a veces no coincidirán con la de los padres.

¿Esos cambios, suelen darse de golpe o de manera gradual? 
Es diferente en cada niño, según la herencia de la familia. Por ejemplo, hay niños que crecen lentamente y otros muy rápido; entre séptimo y octavo grado algunos jóvenes ya han crecido y otros no. Los que crecen muy rápido y muy lento, se sienten fuera de grupo por un tiempo, y esto puede afectar su autoestima. Es importante que los padres estén atentos a estas situaciones.

¿Cuál es la primera señal de que ha iniciado la pubertad? 
El crecimiento del cuerpo, cambio de la voz, deseos de estar a solas en sus habitaciones y de salir solos con los amigos. Además, se inicia la segunda etapa del no, cuando se oponen a las ideas expresadas por los padres. Lo importante es que aprendan a hacerlo con respeto y consideración.

¿Cambia la manera de pensar de los hijos en esa etapa de su desarrollo? 
Pueden ver a sus padres tal y como son, porque se ha desarrollado el pensamiento formal. Se vuelven críticos y pueden tener sus propias teorías.

¿Qué suele preocuparles y ocuparles?
-Si serán aceptados por sus iguales; si serán valorados.
-El crecimiento de su cuerpo y de sus genitales
-El despertar sexual. Manejo de sus deseos sexuales. El tamaño del pene.
-Si serán aceptados por las jóvenes.
-El acoso escolar.
-La presión de grupo, por el consumo de alcohol, drogas, cigarrillos electrónicos, etc. La sociedad ante la ausencia de rituales sanos de la niñez a la adolescencia fomenta el consumo ilegal de las sustancias mencionadas como rituales falsos.

Los padres necesitan inventarse rituales en el hogar para reconocer el crecimiento de su hijo, para que no tenga que probar su hombría de manera falsa asumiendo conductas de alto riesgo, que pueden poner en peligro su vida.

Existen diversas formas de expresión de la masculinidad: el intelectual, el artista, el deportista, el autoritario, el victimizado… pero existe solo un modelo que se valora, y deja a muchos hombres sintiéndose pocos valorados. Es importante estar atento a estas situaciones y reforzar con actividades propias del talento del joven, su autoestima y una masculinidad sana con el ejemplo de su padre.

¿Cómo deben los padres abordar a sus hijos en esta etapa?
Necesitan comprensión, por lo que los padres deben de hablarles sobre la sexualidad y responder a sus inquietudes. Ayudarles a que puedan desarrollar el autocuidado y la aceptación de sus cambios corporales, así como el manejo de su deseo sexual.

¿Cómo debe darse el diálogo entre padres e hijos?
El diálogo debe ser motivado a través de preguntas; las respuestas de los hijos no deben ser juzgadas porque puede que no sigan hablando.

Los padres deben mostrar respeto hacia el deseo de privacidad que tienen su hijos y brindarles cariño constante. De igual manera, es recomendable dejar que los hijos vivan las consecuencias de sus actos, sin maltrato verbal, críticas y descalificaciones. Hay que enseñarlos a reparar si se equivocan.

Vanessa Espaillat, psicóloga.
Norys Sánchez/ El Caribe

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