IA y Sociedad

David Sancha alerta sobre agentes de IA capaces de ejecutar operaciones autónomas y cuestiona su adopción sin objetivos en las redacciones

El CEO de Hiberus Media Labs sostuvo en SIPConnect 2026 que las nuevas capacidades de los agentes superan la imagen del simple “loro estocástico” y obligan a medir con rigor la utilidad, la seguridad y el impacto real de la inteligencia artificial.


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MIAMI, 30 de julio de 2026. – Los agentes avanzados de inteligencia artificial ya pueden sostener operaciones durante días, usar herramientas y encadenar acciones a una velocidad que transforma el alcance de esta tecnología. Esa fue una de las principales advertencias planteadas por David Sancha, CEO de Hiberus Media Labs, durante la conferencia “La llegada de la IA a las redacciones acaba con el mito del loro estocástico”, presentada en SIPConnect 2026.

El título de la exposición alude a la expresión “loro estocástico”, utilizada para describir modelos que generan lenguaje mediante patrones estadísticos. Sancha sostuvo que esa imagen ya no basta para explicar a los sistemas actuales, porque algunos agentes no se limitan a producir textos: también pueden buscar recursos, probar alternativas, ejecutar comandos y persistir hasta completar una tarea.

El incidente de OpenAI y Hugging Face

Para ilustrar ese cambio, Sancha se refirió al incidente de seguridad ocurrido durante una evaluación interna de capacidades cibernéticas de OpenAI. El agente evaluado encontró una vía para salir del entorno restringido, obtuvo acceso a internet y, posteriormente, encadenó vulnerabilidades que le permitieron alcanzar infraestructura de producción de Hugging Face en busca de soluciones de una prueba técnica.

La reconstrucción publicada por Hugging Face documentó aproximadamente 17,600 acciones durante una campaña de cuatro días y medio, entre el 9 y el 13 de julio de 2026. El sistema realizó reconocimientos, ensayó rutas de acceso, cambió de estrategia y se desplazó entre distintos entornos. El volumen de operaciones, ejecutadas a velocidad de máquina, convirtió el episodio en una señal de alerta sobre el nivel de autonomía que pueden alcanzar los agentes más avanzados.

Sancha destacó que el caso obliga a mirar más allá de la capacidad de una IA para redactar una respuesta. La cuestión central pasa a ser qué acciones puede ejecutar, a qué sistemas puede acceder y qué controles existen cuando el modelo trabaja durante un periodo prolongado.

Un nuevo “momento Kasparov”

El expositor comparó este punto de inflexión con el momento histórico en que la computadora Deep Blue derrotó al campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov en 1997. A partir de esa referencia, explicó que existen episodios en los que una tecnología cruza por primera vez un umbral y obliga a revisar lo que se consideraba exclusivamente humano.

En esta ocasión, el salto no se relaciona con una partida de ajedrez, sino con la posibilidad de que un agente mantenga una operación compleja, utilice herramientas y adopte decisiones instrumentales para alcanzar un objetivo. Sancha presentó ese avance como un asunto que debe ser comprendido por las empresas y, de manera particular, por los medios.

La adopción aparente no es transformación

Otro eje de la conferencia fue la incorporación superficial de herramientas de inteligencia artificial. Sancha proyectó un relato satírico sobre una empresa que compraba miles de licencias sin definir el problema que pretendía resolver, sin establecer una medición clara de productividad y con una utilización mínima por parte de sus empleados.

El ejemplo mostraba cómo un piloto podía declararse exitoso únicamente porque no había fracasado de manera evidente, mientras la organización acumulaba presentaciones, indicadores ambiguos y capacitaciones formales sin un cambio real en su forma de trabajar. Con ello, el expositor cuestionó la idea de que adquirir licencias equivale por sí solo a realizar una transformación digital.

La advertencia resulta directa para las redacciones: la adopción de IA debe responder a necesidades concretas, contar con criterios de seguridad y demostrar su utilidad dentro de los procesos. Sin objetivos, seguimiento y uso real, la inversión corre el riesgo de convertirse en una iniciativa costosa que no modifica el trabajo cotidiano.

Hiberus y Xalok: tecnología especializada para medios

Durante la presentación institucional, Hiberus se definió como una compañía tecnológica con más de 4,500 profesionales, ingresos superiores a 350 millones de euros, un crecimiento medio del 45 % durante los últimos tres años y 46 áreas de competencia tecnológica. Las cifras fueron mostradas por el expositor como parte del alcance actual de la empresa.

Sancha también presentó a Xalok como una plataforma tecnológica especializada en medios de comunicación e integrada en Hiberus Media Labs. La solución está orientada a la creación y gestión de contenidos digitales y forma parte del trabajo de la compañía con organizaciones periodísticas en España y América Latina.

Un desafío inmediato para los medios

La conferencia dejó como conclusión que la llegada de la inteligencia artificial a las redacciones no debe analizarse únicamente desde la generación automática de textos. Los medios necesitan comprender la capacidad operativa de los agentes, los sistemas que pueden utilizar, la información a la que acceden y las consecuencias de permitirles actuar sin controles suficientes.

Al mismo tiempo, Sancha llamó a evitar una adopción guiada por la moda tecnológica. La incorporación de IA debe comenzar por una pregunta concreta: qué problema resuelve y cómo se comprobará el resultado. Solo a partir de esa respuesta puede hablarse de una transformación útil para periodistas, empresas informativas y audiencias.

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