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¡Dejemos de vivir en automático!

Por: Luis Garcia

“Vivre la vie comme une folie”, es una expresión francesa que se refiere a la alocada formar de vivir de la humanidad de hoy, en la que el ser humano planifica poco, el tiempo no cuenta y el consumismo parece el norte a seguir de amplios segmentos poblacionales.

Vivimos en automático, como robots, máquinas diseñadas para hacer cosas programadas, y de las cuales se quieren obtener determinados beneficios.

En definitiva, la sociedad capitalista nos mantiene entrampados, a través de una serie de mecanismos en cuya cima figuran los medios de comunicación tradicionales y más recientemente, las redes sociales.

A pesar del vertiginoso desarrollo tecnológico experimentado en las últimas décadas, los medios de comunicación conservan un enorme poder para trazar los patrones y estilos de vida a los diversos colectivos sociales.

El estar “in” y no “out” en una determinada sociedad constituye una forma de vida a la que prácticamente se nos obliga, casi de manera coercitiva, debido a que, de negarnos parecería que nos excluyésemos de este mundo, en palabras del extinto escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano.

En 1972, los investigadores Maxwell McCombs y Donald Shaw abordaron a profundidad el tema de lo que posteriormente denominarían agenda setting, en la que establecieron el poder de los medios de comunicación de masas en el sentido de dirigir la atención de la opinión pública hacia ciertos cuestiones particulares, que ellos presentan como los más sobresalientes y las problemáticas en cada momento.

El rol de los medios de comunicación resulta determinante en la colocación de los temas públicos, sin que los ciudadanos desempeñen algún papel de mediadores.

A eso, desde finales del siglo XX se sumaron las redes sociales, impulsadas por la denominada comunicación alternativa y el periodismo ciudadano.

Los periódicos, la radio y la televisión no deciden por el público lo que este tiene que pensar u opinar, aunque sí le señalan cuáles son las cuestiones que van a estar en el candelero en la opinión pública.

Obviamente, de esta manera la idea principal de la teoría de agenda setting, conforme a los planteamientos de McCombs y Shaw, se centraba en presentar las “imágenes” de las noticias a modo de “ventanas” que presentan visiones limitadas del mundo exterior.

Justamente, en la sociedad de hoy, la referida teoría podría extrapolarse para ilustrar cómo en el mundo capitalista se coloca a las personas a girar en torno a determinados patrones de comportamiento que las pone a vivir en “automático”, como robots al servicio de las grandes corporaciones empresariales y comerciales.

Muchas personas se dan cuenta en la sala de un hospital del hecho de que el haber llevado esa vida en “automático” ha sido la causa principal por la que se encuentran recluidas, a la espera de recuperar las condiciones de salud que les permitan continuar su existencia terrenal.

Esa vida rápida y estresante las conduce a desencadenar enfermedades catastróficas de altos costos.

Un número considerable de individuos llega al extremo de concentrar sus esfuerzos y energías en cosas que tal vez nunca sucederían, impidiéndoles el disfrute pleno del presente. Luego, lo que creían que pasaría, nunca se registra, pero el tiempo que infructuosamente dedicaron jamás será recuperado.

Ojalá que durante la recién concluida Semana Santa hayamos sacado tiempo para reflexionar acerca de la importancia de dejar de vivir en “automático”, y comenzar a planificar nuestras vidas para alcanzar el fin último del ser humano, que es la verdadera felicidad.

Nunca olvidemos la reflexión del filósofo existencialista francés Jean Paul Sartre, de que la felicidad no consiste en hacer lo que uno quiere, sino en querer lo que hacemos.

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