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Denuncian presuntos entierros ilegales y riesgo de contaminación en cementerio de La Guáyiga


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Comunitarios denunciaron la realización de presuntos entierros directamente en la tierra en el cementerio La Nueva Jerusalén, ubicado en el batey Palamara, distrito municipal de La Guáyiga, pese a que los estatutos internos del camposanto restringen esa modalidad.

Según la denuncia enviada a la redacción de N Digital, al menos tres personas habrían sido sepultadas en fosas de tierra. Los denunciantes atribuyen la presunta autorización de esas inhumaciones a la alcaldía del distrito municipal de La Guáyiga.

El reglamento aportado a este medio identifica a La Nueva Jerusalén como un cementerio municipal perteneciente al ayuntamiento y sometido a la administración, el cuidado y la dirección de la Junta Municipal de La Guáyiga, sin perjuicio de las competencias de las autoridades judiciales y sanitarias.

El documento establece además que la administración municipal tiene entre sus atribuciones la organización, conservación y acondicionamiento del cementerio, la autorización de obras y el cumplimiento de las medidas sanitarias e higiénicas correspondientes.

Aunque los denunciantes mencionaron los artículos 19 y 23, el reglamento muestra que el artículo 19 se limita a clasificar las sepulturas en nichos comunes, nichos para restos, nichos para panteones y fosas comunes. Es el artículo 23 el que dispone que no se otorgarán derechos funerarios en fosas de tierra, salvo en casos de desastre natural o caso fortuito.

Los estatutos también indican que el ayuntamiento debe construir una cantidad suficiente de nichos de enterramiento y osarios, de acuerdo con las necesidades previstas.

La comunidad manifestó preocupación por un posible riesgo de contaminación ambiental, debido a la presunta cercanía del cementerio con los ríos Hicaco, Lebrón e Isabela. Sin embargo, esa ubicación y el posible impacto sobre las fuentes de agua no están detallados en los estatutos examinados y requerirían una evaluación de las autoridades ambientales y sanitarias.

Los denunciantes cuestionaron que los presuntos entierros en tierra se realicen a pesar de que, según afirmaron, el Poder Ejecutivo habría entregado RD$21.5 millones a la alcaldía para la adecuación del recinto y la construcción de nichos comunes.

El reglamento señala que las inhumaciones deben contar con autorización del director municipal, previa presentación del certificado de defunción, el pago de las tasas y una certificación emitida por la Junta Municipal. También exige que el recibo de enterramiento especifique el tipo de sepultura y el lugar exacto de la inhumación.

Los comunitarios solicitaron la intervención del Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Medio Ambiente y las autoridades municipales para inspeccionar el cementerio, verificar las condiciones de las sepulturas y determinar si se incumplieron los estatutos o las disposiciones sanitarias.

FUENTE: N DIGITAL.