Diabetes y salud ósea: cómo afecta esta enfermedad a los huesos y las articulaciones
La diabetes puede aumentar el riesgo de osteoporosis, fracturas y trastornos que limitan la movilidad

La diabetes puede aumentar el riesgo de osteoporosis, fracturas y trastornos que limitan la movilidad
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RESUMEN
Cuando se habla de diabetes, suelen mencionarse sus efectos sobre el corazón, los riñones, la vista y el sistema nervioso. Sin embargo, existe otra dimensión de esta enfermedad que merece atención: su impacto en la salud de los huesos y las articulaciones.
Las personas que viven con diabetes tienen mayor riesgo de desarrollar diferentes trastornos musculoesqueléticos, algunos de los cuales pueden comprometer la movilidad, provocar dolor o aumentar la posibilidad de sufrir fracturas.
De acuerdo con una publicación reciente de Mayo Clinic, entre los factores que pueden contribuir a estas complicaciones se encuentran el daño de los nervios o neuropatía diabética, la enfermedad arterial y la obesidad. No obstante, en algunos casos, las causas todavía no están claramente establecidas.
Estas alteraciones pueden afectar distintas partes del cuerpo, desde los pies y las manos hasta los hombros y la columna vertebral.
Problemas óseos y articulares asociados con la diabetes

Mayo Clinic describe varias afecciones que pueden presentarse con mayor frecuencia en personas con diabetes. Reconocer sus manifestaciones permite buscar atención médica y evitar que algunas de ellas progresen.
1. Articulación de Charcot
También conocida como artropatía neuropática, ocurre cuando una articulación se deteriora como consecuencia del daño en los nervios. Afecta principalmente los pies y puede comprometer su estabilidad y estructura.
Entre sus señales están el entumecimiento, el hormigueo y la pérdida de sensibilidad. La articulación puede presentar calor, enrojecimiento e hinchazón, además de volverse inestable o deformarse.
Una característica importante es que, pese al deterioro visible, la persona podría experimentar poco dolor debido a la pérdida de sensibilidad.
El diagnóstico temprano es fundamental para ralentizar su progresión.
2. Movilidad articular reducida
Conocida también como síndrome de la mano diabética o queiroartropatía, esta condición provoca rigidez, especialmente en las pequeñas articulaciones de las manos.
La piel puede engrosarse y adquirir una apariencia cerosa, mientras que los dedos pierden progresivamente su capacidad de movimiento. También pueden verse comprometidos los hombros, los pies y los tobillos.
Una de las señales más características es la dificultad para extender completamente los dedos o juntar las palmas de las manos de manera plana.
Es más frecuente en personas que llevan muchos años viviendo con diabetes. Según Mayo Clinic, mejorar el control de la glucosa en sangre y realizar fisioterapia puede ayudar a frenar su avance, aunque la pérdida de movilidad posiblemente no sea reversible.
3. Osteoporosis
Es una enfermedad que debilita los huesos y aumenta el riesgo de fracturas. Las personas con diabetes tipo 1 presentan un riesgo más elevado de desarrollar esta condición.
Uno de sus principales desafíos es que suele avanzar sin síntomas evidentes en sus primeras etapas. Cuando está más avanzada, puede manifestarse mediante pérdida de estatura, postura encorvada o fracturas óseas.
Para prevenir y tratar la pérdida de masa ósea, Mayo Clinic recomienda mantener un estilo de vida saludable, realizar ejercicios en los que se soporte el peso corporal, caminar y llevar una alimentación equilibrada rica en calcio y vitamina D.
En los casos más avanzados, puede ser necesario utilizar medicamentos para evitar una mayor pérdida de hueso o favorecer el aumento de la masa ósea.
4. Artrosis
Las personas con diabetes tipo 2 tienen mayor riesgo de desarrollar artrosis, un trastorno caracterizado por el deterioro del cartílago que protege las articulaciones.
Esta condición puede afectar distintas partes del cuerpo y provocar dolor, hinchazón, rigidez y pérdida de flexibilidad y movimiento.
Mayo Clinic señala que esta asociación podría estar relacionada principalmente con la obesidad, un factor de riesgo común en la diabetes tipo 2, más que con la enfermedad metabólica por sí misma.
5. Hiperostosis esquelética idiopática difusa
También llamada enfermedad de Forestier, consiste en el endurecimiento de los tendones y ligamentos, especialmente en la columna vertebral.
Puede estar asociada con la diabetes tipo 2. Una de las posibles explicaciones es la influencia de la insulina y de los factores de crecimiento similares a la insulina en la formación de nuevo tejido óseo.
Sus manifestaciones incluyen dolor, rigidez y disminución del rango de movimiento. Cuando afecta la columna vertebral, puede provocar molestias y rigidez en la espalda o el cuello.
6. Contractura de Dupuytren
Esta afección provoca que uno o varios dedos se flexionen hacia la palma de la mano debido al engrosamiento y la cicatrización del tejido conectivo.
Puede comenzar con un engrosamiento de la piel de la palma y avanzar hasta dificultar la extensión completa de los dedos, lo que interfiere con actividades cotidianas como agarrar objetos.
Es más frecuente en personas que han vivido durante mucho tiempo con diabetes.
Cuando existe dolor, las infiltraciones con esteroides pueden ayudar a reducir la inflamación. Si la condición limita el movimiento de la mano, existen alternativas como la cirugía, las inyecciones de la enzima colagenasa y la aponeurotomía, un procedimiento mínimamente invasivo que rompe el tejido engrosado.
7. Hombro congelado
El hombro congelado, también conocido como hombro rígido, provoca dolor y limita progresivamente la amplitud de movimiento de esta articulación. Generalmente afecta un solo hombro.
Aunque su causa suele ser desconocida, la diabetes figura entre sus factores de riesgo.
Fuente Diario Libre








