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Dominicanos viajan a sus pueblos de origen con la esperanza de un mejor 2024

Como es costumbre, miles de personas que viven en el Gran Santo Domingo, regresan a sus pueblos para despedir el 2023 y esperar un nuevo año. Los dominicanos mantienen la esperanza en que el 2024 será mucho mejor que los 365 días que, en pocas horas, serán historia.

«Mi meta para el año que viene es seguir trabajando, con la esperanza de que mi país avance», manifiesta la señora Altagracia Rosario, quien se dirigía hacia su pueblo Nagua a través de la terminal de autobuses del kilómetro 9 de la autopista Duarte.

Altagracia vive desde hace más de una década en la comunidad de Punta, Villa Mella, municipio Santo Domingo Norte y trabaja como conserje. «Tenía mucho tiempo sin ir a ver a mis viejos», confiesa.

Ángela de Jesús va al municipio de Pimentel, en la provincia Duarte. La mujer, con notable alegría dice que debido a que estuvo muy enferma en meses pasados no había podido viajar a su «terruño» y que hoy va a pasar el Año Nuevo junto a los suyos.

«Vamos hacer de todo, todo lo bueno. Lo que aparezca de cena eso hacemos. Regreso cuando Dios quiera, Dios es el que sabe, estoy muy contenta», refiere la dama, cuyo único deseo para 2024 es mantenerse en salud.

La joven Cristal Acosta, residente en el municipio Los Alcarrizos, dice que «va andar mucho» cuando llegue a Bonao, patria chica donde vive la mayoría de su familia. Tiene planes de hacer una gran cena en los dos próximos días de fin de año que pasará con sus familiares.

Su meta para 2024 es continuar con enfoque en sus estudios.

«Voy con mi madre y mis hermanas a ver toda mi familia en San Francisco de Macorís. Allí tengo muchas de mis tías, primas y primos y otros familiares con quienes vamos hacer una cena para despedir este año y esperar el 2024«, expresó Lisandris, una joven de 20 años.

Sus metas para el 2024 son «ser mejor que el 2023, hacer las cosas que no hice y crecer… avanzar». Lisandris es estudiante y se desempeña como secretaria en Santo Domingo.

El maestro constructor, Juan Castillo viajó desde San Cristóbal a Santo Domingo para tomar un autobús de la Asociación del Transporte Público de la Provincia La Altagracia (Aptpra) con destino al municipio de Higüey, donde vive su madre.

«Voy a ver a mi madre y a llevarle algo. Mi meta para el 2024 es seguir trabajando a ver lo que papá Dios nos tiene guardado», indicó.

En el caso de la joven Aleida Blanco, operaria de máquinas industriales, viaja acompañada de su hijo desde Santo Domingo hasta el municipio de Bávaro, provincia la Altagracia, donde le espera su esposo que trabaja en la zona turística.

Las rutas de transporte interurbanas de la zona Este, Sur y Norte del país dispusieron de una mayor cantidad de guaguas, algunas de doble piso, para satisfacer la demanda creciente de viajeros que para este fin de años se desplazan a sus pueblos.

De acuerdo a informaciones ofrecidas por choferes de las distintas terminales del país, las empresas de transporte interurbano tienen planes, como cada año, de extender el horario habitual de servicios de transporte por el alto flujo, para que los usuarios puedan llegar a sus destinos sin contratiempo. Muchas terminales de autobuses estarán activas desde las 4:00 de la madrugada hasta que haya paajeros.

Precios pasajes a pueblos del país

El costo del transporte hacia diversos pueblos varía: San Francisco de Macorís, RD$300; Maimón, Monseñor Nouel, RD$200; Cenoví, RD$300; Salcedo y Tenares RD$300; Moca, RD$300; Nagua, RD$400; La Romana, RD$250.

Triste porque pasará el fin de año fuera de RD

Un caso muy particular que encontró el equipo de prensa de Diario Libre al llegar a la terminal de guaguas de Punta Cana, ha sido el de Keila Vargas, una joven de 14 años.

Keila estaba muy apenada porque el sábado debía tomar un vuelo desde el aeropuerto de Punta Cana hasta Bélgica, país en el que reside hace unos siete años. La mitad de su vida.

«Vamos al aeropuerto. En Bélgica están mis hermanos y mis familias. Siento demasiada nostalgia, no hay mejor país como este, todavía no me acostumbro a vivir allá», narra la adolescente.

Fuente: DL

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