Editoriales Invitados

Don Mario Lama Handal

Con toda una vida consagrada a los negocios, don Mario Lama sentó sus reales en la sociedad como uno de los mejores exponentes del empresariado nacional.

Al fallecer ayer a los 89 años deja un legado de contribuciones a la economía y a diversas instituciones sociales, un modelo de empresa familiar que se fortalece y se innova y el ejemplo del trabajo perseverante que distingue a aquellos que se atreven a apostar por el futuro de su país.

Curtido, desde niño, en una pequeña zapatería de sus padres en San Pedro de Macorís, al llegar a la adolescencia entendió que todavía no se habían cerrado los límites para el emprendimiento, y al mudarse para la capital, encontró el escenario propicio para dar el gran salto hacia un negocio más grande, pero diversificado.

Así nació Plaza Lama, una tienda de ropas, calzados y artículos del hogar en la populosa Avenida Duarte, cuyo espacio físico fue creciendo, allí mismo, en la medida en que aumentaban las ventas.

Tras el éxito de su tienda, dio cara a otro desafío: crear supertiendas en distintas partes de la capital y ciudades importantes del país, y de esa forma tomó carácter y fama su marca Plaza Lama, conocida por todos y, también, por las grandes empresas internacionales que les suplen mercancías diversas.

Cabeza de un emporio en el que sus hijos compartían responsabilidades y la mística y la visión de los negocios que aprendieron de su padre, don Mario Lama no se detuvo en el éxito de sus súpertiendas, sino que creó otras especializadas para competir en el mercado de los electrodomésticos.

Más de cuatro mil personas forman parte de estas empresas, bajo una cultura de la sencillez de trato de sus dueños, que también doblan el lomo junto a ellos para producir más ganancias.

Don Mario, en lo personal, era un ser amistoso, siempre sonriente y anecdótico. Le gustaba socializar en distintos ambientes, acompañado por la familia, que siempre ha dado muestra de unidad y de compromiso con el estilo de gestión y la visión estratégica que él le impregnó a la empresa matriz.

El gobierno le concedió la distinción de la Orden de  Duarte, Sánchez y Mella en el grado de Gran Oficial, y diversas instituciones empresariales y sociales le otorgaron reconocimientos a su trayectoria como ciudadano y hombre de negocios.

Frente a sus restos, testimoniamos  a su familia nuestras más sentidas condolencias.

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