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EE. UU. China y RD

Por: Rafael Ciprián

En el combate político, como en la lucha económica y en todos los ámbitos de la vida, debe haber un mínimo de respeto por la ética. Sin ética todos perdemos. Los poderosos son los más perjudicados, aunque resulten vencedores. Cada victoria que se obtiene sin ética, es pírrica. Y a la larga se convierte en lamentable.

Un principio elemental de la ética impone que lo bueno para uno no puede ser considerado malo para otros. Se debe permitir que los demás experimenten y saquen sus conclusiones. Es la igualdad y la no discriminación.

Solo los prepotentes, que desprecian a sus semejantes, se atreven a prohibir a los otros lo que ellos hacen alegremente.

Todas las naciones organizadas política y jurídicamente como Estado, tienen derecho a ser tratadas en igualdad de condiciones con las demás. El derecho internacional público y todas las convenciones y tratados reconocen esa prerrogativa.

Poco importa que un Estado sea grande y poderoso, y que represente a una sociedad desarrollada o que sea pequeño y débil, y encarne a un pueblo pobre y atrasado. Ambos, en principio, son iguales al momento de relacionarse y negociar. Ese es el ejercicio de la soberanía de los Estados.

El artículo 3 de nuestra Carta Magna consagra: “…La soberanía de la Nación dominicana, Estado libre e independiente de todo poder extranjero, es inviolable. Ninguno de los poderes públicos organizados por la presente Constitución puede realizar o permitir la realización de actos que constituyan una intervención directa o indirecta en los asuntos internos o externos de la República Dominicana o una injerencia que atente contra la personalidad e integridad del Estado y de los atributos que se le reconocen y consagran en esta Constitución…”

Además, la parte capital del artículo 26 de la Ley Suprema establece: “La República Dominicana es un Estado miembro de la comunidad internacional, abierto a la cooperación y apegado a las normas del derecho internacional…”

Y en el numeral 4 de ese mismo artículo, reza: “En igualdad de condiciones con otros Estados, la República Dominicana acepta un ordenamiento jurídico internacional que garantice el respeto de los derechos fundamentales, la paz, la justicia, y el desarrollo político, social, económico y cultural de las naciones.

Se compromete a actuar en el plano internacional, regional y nacional de modo compatible con los intereses nacionales, la convivencia pacífica entre los pueblos y los deberes de solidaridad con todas las naciones”.
Para que a nadie le quepa duda, el artículo 128 del Pacto Político señala: “La o el Presidente de la República dirige la política interior y exterior…”

Entonces, ¿por qué EUA presiona tanto por nuestras relaciones diplomáticas con China, si él las tiene también? ¿Por poder?

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