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El bullying no pudo con Reyes y el béisbol

La llegada al béisbol profesional no fue fácil para Pablo Reyes ya que en su alrededor escuchaba burlas por su tamaño y físico.

“Se burlaban de mí por la estatura, era flaquito y los amigos me decían que dejara la pelota que no daba para eso y mi madre miraba que me hacían bullying y lloraba”.

Sus compañeros de liga no le daban ánimo, se sentía frustrado.

“Llegué a un nivel que dejé la pelota automáticamente, mucha frustración, cuando tenía 16 años”.

Afirma que donde quiera que lo colocaran en el terreno de juego “Resolvía”, pero no le quisieron dar la oportunidad en ese momento.

Pero Reyes se refugió en la iglesia Puerta del Cielo (II) en Hato Nuevo, donde se congrega su familia. Se dedicó a jugar softból en un equipo que dirigía su padre.

Narra que un día llegó un predicador a la iglesia donde frecuenta y me dijo: “Quiero decirte a ti que no importa lo que la gente diga, lo que Dios tiene contigo va a hacer grande muchos no lo van a creer”.

Creyó en esas palabras y puso en marcha su vuelta al béisbol.

Aumentó de peso y de estatura y consiguió su firma a los 18 años con los Piratas de Pittsburgh en el 2012. “Aquellos que se burlaban de mí ya me estaban mirando sorprendidos. Muchas veces quiere venir el orgullo en mí y siempre estoy tranquilo”.

Debutó el dos de septiembre de este año en las Grandes Ligas con los Piratas y el equipo le avisó a la 1:00 am. “No lo creía. Llamé a mi familia y mi madre gritó que despertó a los vecinos”.

Expresa que a pesar de su firma mucha gente dudaba de que llegaría a la gran carpa.

“Duelen las críticas porque viene de gente que nunca pensaste que te harían bullying. Después supe seguir adelante.”

El nativo de Hato Nuevo, narra que gracias a su padre Francisco Reyes (Nani) nunca le faltaron utensilios deportivos para jugar al béisbol.

Esta temporada en 58 turnos disparó 17 hits, tres jonrones, siete carreras remolcadas y bateó para .293.

Reyes llegó a los Tigres del Licey esta estación en un cambio desde los Leones del Escogido, dice que se siente muy bien en el conjunto añil.

“Siempre están pendientes de uno. Los veteranos también ayudan, uno se siente medio tímido a lo primero. Estamos aquí ayudando en lo que se pueda”.

Fuente: Diario Libre

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