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El ciclo de la pobreza

Según el Banco Central, si una persona hace una transacción de cambio de un dólar, tiene que recibir 51 pesos con 19 centavos. ¿Hay motivos para celebrarlo? Aparentemente sí, porque esa persona está recibiendo más pesos por un dólar.

La realidad es otra. Si bien es cierto que una persona recibe más pesos, también es verdad que está recibiendo un peso que tiene, cada día, un poder adquisitivo menor.

Si trasladamos ese poder adquisitivo al sueldo mínimo que recibe la inmensa mayoría de los trabajadores dominicanos, ocurre igual. Se trata de un sueldo con el que cada día los dominicanos pueden comprar menos artículos de la canasta familiar básica.

Igual sucede cuando dedica parte de ese sueldo a pagar los servicios básicos, de agua, luz, teléfono y medicamentos, cuando en la familia ocurre un evento inesperado de salud. Estos pagos constituyen una carga fija e ineludible, todos los meses.

Y para honrar esos pagos, el jefe de familia tiene que comprometer, cada mes, una cantidad mayor de dinero, debido a la inflación y el cambio silencioso de precios que genera el mercado de la oferta y la demanda.

Esa situación, que empieza con recibir más pesos por el cambio de un dólar, se traduce en una cuestionada calidad de vida.

Y, como el aumento periódico de sueldo es una política que no se respeta en el país, los empleados que hoy reciben un sueldo mínimo también, cuando llegue el tiempo de su retiro laboral, estarán condenados a recibir una pensión miserable.

Una ley de aumento general de salarios, sin duda, ayudaría mucho a romper ese criminal ciclo de la pobreza.

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