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El escándalo en México que deja a Sheinbaum y Gálvez como únicas precandidatas presidenciales

Las elecciones presidenciales de México dieron un vuelco inesperado después de que el precandidato del Movimiento Ciudadano (MC), Samuel García, renunciara a su campaña para volver a ocupar el cargo de gobernador de Nuevo León, un estado ubicado en el norte del país.

De esta forma, a seis meses de las elecciones del 2 de junio, solo quedan como precandidatas la oficialista Claudia Sheinbaum (Juntos Hacemos Historia) y la opositora Xóchitl Gálvez (Fuerza y Corazón de México).

Movimiento Ciudadano, en tanto, quedó en el limbo, ya que los plazos para registrar aspirantes presidenciales están vencidos.

El conflicto se generó cuando García pidió licencia como gobernador de Nuevo León y, por decreto, dejó a cargo como interino a su secretario general de Gobierno, Javier Navarro Velasco, quien también es miembro de su partido.

Sin embargo, el Congreso local designó como gobernador interino a Arturo Salinas Garza, presidente del Tribunal de Justicia, y militante del Partido Acción Nacional (PAN) que, a su vez, es aliado al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Entonces se generó una inédita crisis institucional en Nuevo León, ya que había un gobernador con licencia y precandidato presidencial; otro interino designado por él; y uno más elegido por el Congreso.

Caos

García impugnó el nombramiento de Salinas Garza y acusó que era una maniobra del “PRIAN” [alianza entre el PRI y el PAN] para quedarse indebidamente con el Gobierno en el Estado.

Desde el lado del Poder Judicial, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) desechó las impugnaciones de García, en tanto que el Poder Legislativo, el Congreso local, sesionó para debatir y votar otra propuesta.

Pero los ánimos estaban caldeados y la sesión se convirtió en una trifulca porque militantes de Movimiento Ciudadano irrumpieron en el recinto para gritarles “¡vendidos, vendidos!” a los diputados del PRI y del PAN.

La sesión culminó con el nombramiento de Luis Enrique Orozco, vicefiscal del Ministerio Público de Nuevo León, quien debía asumir el sábado como gobernador interino por un periodo de seis meses.

El conflicto judicial continuó, ya que un juez revocó el nombramiento de Orozco, pero la Suprema Corte de Justicia de la Nación lo convalidó. De esta forma, nadie sabía quién gobernaba Nuevo León.

Sorpresa

El viernes por la noche, el todavía precandidato publicó un video en que le pidió a la sociedad de Nuevo León que tuviera tranquilidad, que Navarro Velasco se quedaría como encargado de despacho. Mientras tanto, Orozco se aprestaba a comenzar su interinato.

Pero solo unas horas después, García acudió de manera inesperada a la sede del Gobierno local y anunció que renunciaba a su precandidatura presidencial para volver al Gobierno de Nuevo León.

El escándalo fue imparable, ya que políticos opositores advirtieron que la licencia de García estaba vigente y que, para poder regresar al cargo, primero debía cumplir una serie de requisitos institucionales, de lo contrario sería acusado de “desacato”. También lo llamaron “usurpador”.

De esta forma, desde el fin de semana Nuevo León tiene dos gobernadores: el exprecandidato presidencial que volvió a su puesto, y que ya incluso realizó eventos oficiales, y el que eligió el Congreso.

“Ni madres que les dejo el Gobierno al PRIAN (…) no les voy a dar el Gobierno a los más corruptos de México”, advirtió García el sábado durante un evento público en el que aseguró que su renuncia a la licencia bastaba para retomar sus funciones como gobernador. Había sido precandidato solo durante 10 días.

Reacciones

De regreso en Nuevo León, García aseguró que su postulación presidencial asustó al PRI y al PAN porque afectó la campaña de su candidata, Xóchitl Gálvez.

“Ni un voto al PRIAN“, convocó desde sus redes sociales. También vaticinó que Gálvez seguirá “en caída libre” porque es “la peor candidata en la historia de México”.

La confrontación está abierta. El presidente del PRI, Alejandro Moreno, acusó a García de ser un “pequeño tramposo” y poner en riesgo la gobernabilidad de Nuevo León con tal de “hacerle el juego” al oficialista Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el partido fundado por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Gálvez, por su parte, señaló que la crisis en Nuevo León demostró por qué “la gente está harta” de los políticos que gobiernan según sus propios intereses.

Fuente RT

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