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El gatillo alegre

La policía dominicana tiene una peligrosa tendencia al gatillo alegre y los muertos y heridos de los últimos días lo confirman.

Los policías, en todas partes del mundo, son entrenados para no poner en peligro la vida de los civiles no involucrados en los incidentes. La policía, antes de disparar, observa la escena y evalúa el uso del arma de fuego.

En nuestro país parece que fallamos en el entrenamiento o está demasiado metido en nuestra médula que la fuerza se responde con fuerza. “No era flores que le tiraban” dicen los defensores del gatillo alegre, pero en verdad, el deber de todo agente de policía es capturar al delincuente, no matarlo, que debe ser el último recurso.

Un agente dispara hacia arriba para dispersar una multitud. El resultado es un estudiante muerto que observaba el incidente desde un balcón. A la policía le disparan desde el techo de una casa, pero los muertos y los heridos estaban en la calle…

Es evidente que se necesita más precaución en el uso de la fuerza y quizás mejor entrenamiento en el manejo de situaciones violentas.

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