Economía

Empresas locales de zonas francas, excluidas en compras públicas de equipos de protección contra COVID-19

Veintinueve empresas del sector dominicano de las zonas francas distribuidas en el territorio nacional se han adaptado, en el contexto de pandemia del COVID-19, para ofrecer al mercado local equipos de protección personal contra el virus.

En un listado de éstas entregado a este periodista por José Manual Torres, director ejecutivo de la Asociación Dominicana de Zonas Francas (Adozona), se lee las empresas que están en condiciones de suplir mascarillas lavables y desechables, batas médicas, cobertores y guantes.

Esos equipos son de usos imprescindibles para prevenir el contagio comunitario del nuevo coronavirus, el que se da en las tiendas, lugares de trabajos, en el transporte público, además de que es más barato, no requiere dólares para su adquisición, y preservan los empleos en esas empresas, según expone Adozona, y el empresario de zona franca, José Clase, al ser entrevistados por Diario Libre.

Las empresas están distribuidas en las zonas de Santiago, San Pedro de Macorís, Moca, La Vega, Nigua, Bonao, el Seibo, La Romana, y en la Zona Franca de las Américas de Santo Domingo Este.

“Al comprar a los productores locales, en este caso a las zonas francas, no solo van a estar comprando un producto de muy buena calidad, sino que también van a proteger el empleo”, declaró, a Diario Libre, José Manuel Torres, vicepresidente ejecutivo de Adozona.

Precisamente ayer, miércoles, Adozona emitió una nota de prensa en la que informaba que “hay una gran cantidad de empresas de zonas francas, sobre todo de los subsectores de textiles y de calzados, que ante el desplome de la demanda internacional están produciendo mascarillas de excelente calidad”.

Reveló que, como efecto de la caída de los mercados internacionales, estas empresas situadas en el territorio dominicano han sido afectadas, por lo que se adaptaron para producir productos de protección personal, y que del éxito de esa estrategia depende que se puedan proteger “los miles de empleos que generaban antes de la pandemia”.

Explicó que muchas de las mascarillas fabricadas en zonas francas son exportadas a los Estados Unidos y otros países del mundo, y que cumplen con las condiciones ideales para ser utilizadas por la población, “ya que ofrecen una protección adecuada y son reusables”.

“Esas empresas que tenían antes 200 empleados, 500 empleados, ahora mismo están en una situación difícil porque no tienden demanda internacional”, explicó.

Las empresas que se han adaptado para la producción de equipos de protección personal son las de los subsectores textil y calzados. Antes del COVID-19 estas empresas empleaban de forma directa a 45,000 personas.

Una parte de esos empleos son generados por empresas internacionales. “Esa gente siguen produciendo y entendemos que no van a tener problemas significativos para conservar sus empleos”, afirmó.

Pero sobre los contratistas, en lo que se reactiva la demanda internacional, “muchos de ellos han cambiado su producción por mascarillas y otros equipos de protección personal”.

Mientas que el empresario José Clase,expresidente de la Asociación Dominicana de Zonas Francas, declara. “Nosotros tenemos semanas diciéndole a muchas de las autoridades: señores, no es que la compre todas aquí, que debieran comprarla. Pero comprando un 25% de las que todas las instituciones están comprando, pudiéramos estar reactivando 10,000 a 15,000 empleos, que de otra forma podrían perderse”.

El empresario destaca que lo que se hace desde el gobierno es una licitación que entre las condiciones incluyen de la “entrega inmediata”. Y Clase se pregunta. “¿Qué fabricante local va a producir un millón de mascarilla, para guardarla para esperar que salga una licitación?”. “Yo hago el millón, si tú me la ordenas”, condiciona.

Explica que, si el Estado pide 100,000 mascarilla semanal, “yo programo un grupo de fabricantes y le hacemos las 100,000 semanal, más barata que la china, de mejor calidad y en peso dominicano”.

Informa que cuando les realizan la solicitud al Gobierno, la respuesta es “que la Ley de Licitación”. Pero aclara que no es la Ley de Licitación, sino que es “el que hace el pliego”, porque son las condiciones del pliego “las que te atan las manos”.

DL

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