Cartas del Lector

Estertores de la muerte

Señor director:
Pasará mucho tiempo, antes de que el hemisferio de mi cerebro que conserva los recuerdos difumine de mi memoria el 1176 y el 635, números del edificio y cuarto, respectivamente, en que estaba interna la fallecida madre de mi hija.

Y de seguro la muy prodigiosa memoria que todavía conservo, de un momento tan crucial, no olvidará cada uno de los rostros de médicos y personal de enfermería que la asistieron.
Un terrible y avasallador cáncer acabó con su vida el recién pasado 22 de octubre. Los estertores de la muerte doblegaron el que era su fornido cuerpo. En ese estado comatoso de agonía que defenestra nuestra existencia; se regodearon y danzaron con burlesca y tenebrosa coreografía sobre toda su anatomía, hasta consumirla lentamente.

Carmen Milagros Severino, era relativamente joven; es más podría decir que sólo era una mujer adulta; apenas contaba con 68 años. Todavía recuerdo cuando sentenció: “no te apures que yo me muero primero que tú”. Lo dijo en ocasión de yo contarle que en las oficinas del Seguro Social (SS), me habían advertido que si yo fallecía primero, sin haberme casado por nueva vez, mi retiro, ahorros y cualquier otro beneficio les pertenecían a ella, aunque estuviésemos divorciados.

Jamás pensé que ese vaticinio se cumpliera tan prontamente. No creí ver a aquel roble de mujer, antes saludable y llena de vida, pelear por mantenerse con vida; jadear constantemente en busca de oxígeno que llenaran sus pulmones.

No es en nada saludable emocionalmente el observar como los estertores de la muerte le arrancan la vida a un ser que por un tiempo, fue consorte, amiga y esposa; por ello hube de huir prontamente del hospital Mount Sinai. Pero obraron con acechanza. Como quien asesta una puñalada trapera, finiquitaron lo poco del hálito de vida que le quedaba, tan pronto abandoné el centro hospitalario.

Atentamente, Fernando de León

Los demonios
Señor director:

No nos cabe la menor duda de que en marzo, cuando el presidente auncie al pais su decisión de si acepta o no un nuevo período, se desatarán los demonios a lo interno del partido gobernante.

La mejor señal de ello es que, un jurista, que al parecer es el mejor pagado para defender la reelección sin modificación, trasladó el debate a otro país, a Colombia, y para ello ha organizado un panel con juristas constitucionales del área, con el único objetivo de promover, reiteramos, la reelección sin modificación.

Atentamente,
José De la cruz

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