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Francia reconoce el síndrome de fatiga crónica y deja atrás su enfoque psicológico

Francia reconoce el síndrome de fatiga crónica como enfermedad, dejando atrás su enfoque psicológico. Este cambio es un avance clave para pacientes. La Seguridad Social francesa actualizó su ficha y define la EM/SFC como enfermedad. La información oficial describe diferentes niveles de gravedad y agotamiento crónico incapacitante. La ficha reconoce el malestar post-esfuerzo como síntoma central, no psicológico.


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Francia ha dado un paso decisivo para los pacientes de síndrome de fatiga crónica al reconocer por primera vez que se trata de una enfermedad y no solo de un trastorno psicológico o psiquiátrico, un cambio que las asociaciones de pacientes celebran como un «avance importante».

Seguridad Social cambia la definición oficial

La nueva información oficial actualizada por la Seguridad Social francesa, difundida este viernes por la emisora pública France Inter, define a la encefalomielitis mialgia o síndrome de fatiga crónica (EM/SFC) como una enfermedad, con diferentes niveles de gravedad, que provoca un «agotamiento crónico incapacitante».

La ficha reconoce, además, el malestar post-esfuerzo como uno de los síntomas centrales de la enfermedad y subraya que no debe considerarse como un trastorno psicológico.

Para la Asociación Francesa de Encefalomielitis Mialgia (Afemise) se trata de un «avance importante» para dejar atrás una interpretación que durante años ha dificultado su diagnóstico y tratamiento.

Es algo de lo que sufrimos de manera bastante frecuente en Francia«, explicó a France Inter Pietro Tomé, presidente de la Afemise. Muchos pacientes han escuchado en consulta que «todo está en su cabeza» y que «bastaría con hacer un poco de deporte, de esfuerzo y de meditación para ir mejor».

Impacto en pacientes y cifras en Francia

La enfermedad afecta como mínimo a 200,000 adultos en Francia, según estimaciones de la Seguridad Social, aunque la propia institución señala que no existe un estudio epidemiológico nacional y que el número de afectados podría haber aumentado desde la pandemia de COVID-19.

El caso francés se produce en un contexto internacional en el que el reconocimiento de la enfermedad avanza a ritmos muy distintos.

En España, la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) la definía en mayo como una enfermedad «reconocida, pero todavía invisible» y advertía de las dificultades para «identificarla y tomarla en serio en la práctica clínica».

Fuente: SIN

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