¿Ganar las elecciones es lo mismo que llegar al poder?: 12 países, distintas reglas para elegir a sus gobernantes

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RESUMEN
Por: Lety Bonnin.– No todas las elecciones se ganan de la misma manera. En algunos países basta con obtener más votos que los demás candidatos. En otros hay que superar el 50 %, alcanzar un porcentaje mínimo con determinada ventaja o disputar una segunda vuelta. También existen sistemas en los que los ciudadanos no eligen directamente al jefe de Gobierno, sino a los representantes que después deciden quién gobernará. Por eso, cuando escuchamos que alguien ganó unas elecciones, hay una pregunta que debemos hacernos: ¿ganó la presidencia, obtuvo más escaños o simplemente quedó primero?
República Dominicana

En República Dominicana, el presidente se elige por voto directo y necesita obtener más del 50 % de los votos válidos para ganar en primera vuelta.
Si ningún candidato supera ese porcentaje, los dos más votados van a una segunda vuelta, donde gana quien obtenga más votos.
Estados Unidos

En Estados Unidos, los ciudadanos votan por presidente, pero la elección se decide mediante el Colegio Electoral. Hay 538 votos electorales y un candidato necesita al menos 270 para ganar.
Cada estado tiene una cantidad de votos electorales según su representación en el Congreso. Washington D. C., que no tiene representación con voto en el Congreso, recibe 3 votos electorales por una enmienda constitucional.
En 48 estados y Washington D. C., el candidato que obtiene más votos populares se lleva todos los votos electorales de ese territorio, aunque gane por un margen mínimo. Maine y Nebraska son las excepciones: pueden repartirlos según los resultados de sus distritos.
Por ejemplo, Florida tiene 30 votos electorales. Si un candidato obtiene el 50,1 % y otro el 49,9 %, el primero se lleva los 30. Este sistema, conocido como winner-take-all, se extendió durante el siglo XIX; no es una reforma reciente. Por eso es posible ganar el voto popular nacional y perder la presidencia.
México

México utiliza el sistema de mayoría relativa para elegir a su presidente. Esto significa que gana el candidato que obtiene más votos que cualquiera de sus adversarios, sin necesidad de alcanzar el 50 %.
Por ejemplo, si tres candidatos obtienen el 38 %, el 35 % y el 27 %, respectivamente, el primero gana la presidencia, aunque el 62 % haya votado por otras opciones.
En México no existe una segunda vuelta presidencial. El resultado se define en una sola elección. La diferencia con otros países es clara: no importa alcanzar una mayoría absoluta, sino quedar primero.
Costa Rica

Costa Rica tiene una regla particular: un candidato puede ganar la presidencia en primera vuelta si obtiene más del 40 % de los votos válidos. No necesita superar al segundo candidato por una diferencia determinada.
Por ejemplo, si uno obtiene el 40,5 % y otro el 39 %, gana el primero, aunque la distancia sea de apenas 1,5 puntos porcentuales. Si ningún candidato supera el 40 %, los dos más votados deben competir en una segunda vuelta. Aquí la clave es superar el 40 %, no la distancia con el adversario.
Bolivia

Bolivia establece dos posibilidades para ganar la presidencia en primera vuelta. La primera es obtener más del 50 % de los votos válidos. La segunda, alcanzar al menos el 40 % y aventajar al segundo candidato por un mínimo de 10 puntos porcentuales.
Por ejemplo, si un candidato consigue el 42 % y su rival el 32 %, gana directamente. Pero si obtiene el 42 % y el segundo alcanza el 35 %, ninguno cumple las condiciones para evitar una segunda vuelta.
En ese caso, los dos candidatos más votados vuelven a enfrentarse en las urnas. En Bolivia no solo cuenta cuánto apoyo tienes, sino también cuánto aventajas al segundo.
Argentina

Un candidato gana en primera vuelta si obtiene más del 45 % de los votos afirmativos válidamente emitidos. También puede ganar con al menos el 40 %, siempre que supere al segundo por más de 10 puntos porcentuales.
Por ejemplo, un resultado de 41 % frente a 30 % permite ganar directamente. Pero si la diferencia fuera exactamente de 10 puntos, no bastaría por esta segunda vía.
Si nadie cumple esas condiciones, se celebra un balotaje entre los dos primeros. La diferencia está en los detalles: Argentina exige más de 10 puntos de ventaja; Bolivia acepta exactamente 10.
Brasil

Brasil exige mayoría absoluta de los votos válidos para elegir presidente en primera vuelta. Es decir, el candidato necesita más de la mitad de esos votos, sin contar los blancos ni los nulos.
Si un candidato obtiene el 48 % y otro el 42 %, el primero no gana automáticamente, aunque haya conseguido más apoyo que cualquiera de sus rivales. Si nadie supera el 50 % de los votos válidos, los dos candidatos más votados compiten en una segunda vuelta.
En Brasil, liderar los resultados no equivale necesariamente a ganar la presidencia.
Uruguay

Uruguay elige presidente y vicepresidente mediante una fórmula conjunta. Para ganar en primera vuelta se necesita la mayoría absoluta de votantes. Aquí existe una diferencia importante respecto a Brasil y Chile: los votos en blanco y anulados cuentan en la base utilizada para determinar si se alcanzó la mayoría requerida.
Por ejemplo, si hay 100 votantes y un candidato recibe 49 votos, no consigue la mayoría absoluta, aunque los otros candidatos hayan recibido menos votos individualmente. Si ninguna fórmula presidencial alcanza la mayoría necesaria, las dos más votadas compiten en una segunda vuelta.
Reino Unido

En el Reino Unido, los ciudadanos no eligen directamente al primer ministro. Votan para escoger a los 650 diputados de la Cámara de los Comunes. El país está dividido en 650 circunscripciones. Cada una elige un diputado y gana el candidato que obtiene más votos, aunque no alcance el 50 %. Este sistema se conoce como first past the post. Por eso, un partido puede conseguir una mayoría de escaños sin haber obtenido la mayoría de los votos populares nacionales.
Normalmente, el líder del partido con mayoría parlamentaria se convierte en primer ministro. Si ningún partido alcanza esa mayoría, puede necesitar acuerdos para gobernar.
España

En España, los ciudadanos no eligen directamente al presidente del Gobierno. Votan para elegir a los 350 diputados del Congreso, cuyos escaños se distribuyen mediante un sistema de representación proporcional por circunscripciones: las 50 provincias, Ceuta y Melilla.
Después de las elecciones, el rey propone un candidato a la presidencia, que debe someterse a una votación de investidura.
En la primera votación necesita mayoría absoluta: al menos 176 diputados. Si no la consigue, 48 horas después puede ser investido por mayoría simple, es decir, con más votos a favor que en contra. Esto permite que un partido que quedó segundo en las elecciones forme Gobierno si consigue los apoyos parlamentarios necesarios.
Israel

Israel tiene un sistema parlamentario. Los ciudadanos votan por listas de partidos políticos para elegir a los 120 diputados de la Knéset, su Parlamento.
Los escaños se distribuyen proporcionalmente entre los partidos que superan el umbral electoral del 3,25 %.
Después de las elecciones, el presidente del Estado consulta a los partidos y encarga la formación de Gobierno a un diputado que considere capaz de reunir los apoyos necesarios. No tiene que ser necesariamente el líder del partido más votado.
El nuevo Gobierno debe obtener la confianza de la Knéset. Las coaliciones son fundamentales porque los partidos necesitan sumar suficientes apoyos para gobernar.
La clave: ganar más escaños que los demás no significa automáticamente convertirse en primer ministro.
Francia

Francia tiene un sistema semipresidencial. Los ciudadanos eligen directamente al presidente de la República, que necesita mayoría absoluta de los votos válidos, sin contar blancos ni nulos, para ganar. Si nadie la obtiene en primera vuelta, los dos candidatos más votados compiten en una segunda.
Pero Francia también tiene un primer ministro y una Asamblea Nacional. El presidente nombra al primer ministro, aunque el Gobierno debe responder políticamente ante el Parlamento.
Cuando la mayoría parlamentaria pertenece a una fuerza política contraria a la del presidente, puede producirse una situación conocida como cohabitación, en la que ambos deben compartir responsabilidades de poder.
Fuente: n digital








