Gastronomía

Gastronomía en La Zona se activa con la Feria Internacional del Libro

Para unos, la Ciudad Colonial es sinónimo de historia y cultura, mientras que para otros representa una muy buena opción cuando de degustar buena comida se trata. Es que las ofertas gastronómicas que ofrecen van desde pastas y pizzas italianas hasta platos típicos dominicanos.

Por lo general, las ventas de los restaurantes de la zona son muy buenas, sin importar la época, teniendo como clientes principales a visitantes de todas partes del mundo. En estos días en que se desarrolla la 22 versión de la Feria Internacional del Libro, al menos en las primeras horas, la afluencia no es tan notoria.

Tras un recorrido realizado por periodistas de LISTÍN DIARIO por los espacios gastronómicos aledaños a la feria, no fue difícil observar muchas mesas vacías en las afueras de algunos establecimientos. Empero, se supo que por las noches se activa el comercio, debido a que una gran parte de personas se dan cita en el lugar, luego de salir de sus trabajos.

A las 12:20 del mediodía, para ser exactos no es mucha la gente que visita los lugares de comida, pues la presencia fuerte en la feria se da al caer la tarde. A esa hora cualquiera pensaría que por la multitud que se encontraba paseando por las calles más antiguas de Santo Domingo en búsqueda de buenas opciones de lectura o simplemente ‘turisteando’, habría quienes también optarían por complacer el paladar, más allá de las propuestas de comida que ofrece la feria ‘perse’.

Según Jatnna Reyes, quien labora en el restaurante y bar Fénix, de El Conde, las ventas han disminuido un poco en horas del día, debido a que la mayoría de las personas que acude a la feria precisamente optan por consumir algo ligero ahí mismo.

A medida que el equipo de LISTÍN DIARIO avanzaba en esa calle y se alejaba de los ‘stands’ de libros, el número de transeúntes disminuía, pero la cantidad de clientes de los lugares de servicios gastronómicos aumentaba.

Luego de entrar a los establecimientos Petrus y Grand Cafetería para conversar con los empleados de ambos lugares, estos coincidieron en que las ventas han aumentado, sobre todo la cantidad de turistas, pues al encontrarse en una zona en la que no llega el bullicio de quienes visitan la feria, muchos se refugian allí, en búsqueda de tranquilidad.

Preparados

Mercy Castillo, quien labora en el restaurante Jalao, considera que la mayoría de las personas que acuden a la Feria del Libro son estudiantes o jóvenes que no frecuentan restaurantes como los que hay en la Zona Colonial.

Otro de los motivos, según la percepción de Ana García, empleada de Pizzarelli, es que los turistas prefieren lugares más serenos y poco concurridos a la hora de comer, pero aún así, todos los representantes de esos negocios están listos para dar el servicio.

Laura Ortiz Güichardo/ Listín Diario 

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